¿Dónde está El Progreso?

Por Carlos Luis Baron domingo 15 de julio, 2012

UNIÓN EUROPEA.- En la República Dominicana muchos (sobre todo políticos de los que están subidos en el palo) se ufanan de hablar sobre un supuesto progreso que abarca a todo el país, es lamentable que dicha bonanza sea vista de un solo lado, ya que en realidad el susodicho progreso ha llegado única y exclusivamente al sector gobiernista por aquello de la facilidad con que han logrado escalar a una esfera social de clase alta, a pesar de que en su mayoría provienen de sectores empobrecidos para no decir miserables.

En el país, si que ha habido progreso, pero solo los perciben aquellos que han progresados, y de qué manera, en esta recién terminada semana el diputado electo de ultramar, Lic. Agustín Mercedes, del Partido Revolucionario Dominicano PRD por Europa, hacía referencia a la situación por la que atraviesa la gran mayoría de sus conciudadanos residentes en el viejo continente, é hizo un llamado para que las autoridades dominicana preste mucha atención a la diáspora, el cual se encuentra pasando por difíciles momentos.

Es de suma preocupación la situación de los dominicanos en el exterior, no solo del diputado Mercedes, sino también de todas las personas sensatas dado el caso que las precariedades muchos de ellos son tan profundas que ni siquiera poseen los medios para regresar a su país para estar con sus familias, aunque el regreso no determine que mejore el aspecto económico.

Por suerte que dentro de un mes entrará en vigor el gobierno de Danilo Medina, quien durante la campaña electoral prometió hacer lo que nunca se hizo, Agustín Mercedes, propone que el gobierno dedique un capítulo presupuestario para ayudar a aquellos dominicanos que de una manera u otra necesite ayuda en tierras lejanas y, ojala así sea, pero también el gobierno dominicano debería salir en auxilio de los cientos de miles de dominicanos que aún viviendo dentro del territorio nacional no perciben de ninguna manera el progreso puesto en práctica por el régimen de Leonel Fernández, y su Partido de la Liberación Dominicana PLD.

Es penoso ver como muchas madres dominicanas tienen que recurrir a la caridad pública a través de los diversos medios de prensa para tratar de solventar algún problema, sobre todo en el capítulo salud, porque el referido progreso nunca le ha llegado a la clase marginada, por el contrario ese tan sonado progreso ha sumido a la clase media a un nivel casi de indigencia.

El gobierno del PLD mantiene en alguno caso la tarjeta de de “SOLIDARIDAD”, programa de ayuda que oscila entre los 300 a 500 pesos para las familias pobres, la intención es buena, pero no sirve de mucha cosa, dado que si una libra de pollo anda por los cincuenta pesos en los mercados, entonces se hace necesario que el gobierno de Danilo Medina, haga lo que nunca se ha hecho: poner régimen a los incontrolables en el país o mejorar la calidad de vida de los dominicanos para que entonces se hable de progreso.

El verdadero progreso llegará al país, cuando Danilo Medina, obligue el reingreso de los bienes a las Arcas de Estado sustraídos del Erario Público por parte de aquellos insaciables funcionarios que tienen accesos al manejo los bienes del pueblo, no importa cuán sagradas sean las vacas.

Un régimen encabezado por Danilo Medina, debe devolver la confianza al pueblo dominicano, pero por lo visto esto no pasará de ser un sueño, porque nada bueno se puede esperar cuando se duerme con el enemigo, es de ahí que el próximo presidente de la república se encontrará con las manos atadas y no será mucho lo que podrá hacer aunque sus deseos se los pidan.

El pueblo dominicano tiene que tener acceso a una educación eficiente, a una salud digna, donde los ciudadanos no tengan que mendigar para que estos puedan ser acogidos en los hospitales públicos, como si no fuese un asunto de Estado velar por el bienestar ciudadano.

Es lamentable que mientras los nuevos millonarios de la nación buscan su salud en los mejores Centros de Clínicos Internacionales, los ciudadanos pobres, aquellos que no han tenido la suerte de alcanzar el progreso del que tanto hablan los peledeístas, estos no sean acogidos ni siquiera en los hospitales públicos del país a menos que no sea pagando, aunque se sabe que dinero no tienen, porque tampoco tienen un empleo digno de que vivir.

Los dominicanos necesitamos un gobierno que tenga por prioridad el problema habitacional de sus conciudadanos, en un país donde cerca de un 40% no posee un trabajo fijo y tiene que pagar altas rentabilidades por concepto de alquiler en viviendas pocas adecuadas, adquiridas bajo ningún control de supervisión contra el abuso de los propietarios.

República Dominicana necesita un gobierno que se preocupe por los derechos humanos, para devolver la confianza perdida de los ciudadanos, donde las madres no tengan que sentirse horrorizadas cada vez que sus hijos salgan a las calles por temor a que estos les sean asesinados por los diversos escuadrones de la muerte o quizás en los llamados intercambios de disparos o simplemente de mano de un delincuente común.

La seguridad ciudadana es una necesidad nacional, ante la ola delincuencial existente en todos los rincones del país, ya que por doquier están en el asecho para cometer los delitos contra los ciudadanos no importa cual fuesen sus esferas sociales, muchos de estos hechos son cometidos aprovechando la falta de energía eléctrica, a pesar de ser la más cara del planeta.

En los últimos meses decenas de extranjeros han perdidos sus vidas en hechos separados y, no muy esclarecidos lo que actualmente está llamado la atención de los países emisores turísticos, sobre todo europeos, quienes están haciendo llamado para que sus ciudadanos se abstengan de visitar la República Dominicana, porque dicen que allí en una República Bananera donde no existe el orden nadie tiene la vida segura.

En un país donde suceden tales casos no se puede hablar de avance ciudadano y el nuevo presidente de la república, Danilo Medina, tendrá muchas telas por donde cortar si en verdad quiere corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se hizo, para que así el pueblo pueda percibir un verdadero progreso.