Dos comentarios y un reto

Por Carlos Luis Baron domingo 3 de junio, 2012

Nueva York.-Recientemente un amigo y colega dijo en un artículo que “Danilo cumple lo que promete”, sin embargo y también en torno a lo que sería la futura gestión del actual presidente electo, un sociólogo y politólogo manifestó que República Dominicana es un país cuya mayoría de eventos, desde las acciones políticas hasta las relaciones conyugales; tienen un carácter efímero.

Aparentemente estos dos criterios se distancian uno del otro, pero resulta que si Danilo Medina Sánchez es un hombre bien intencionado y pretende conjugar la teoría con la práctica; no se sabe hasta dónde es cierto que éste se corresponda con ello, en un país de veleidades en el que las promesas no se cumplen y el deseado equilibrio de una cosa u otra, saludables para los dominicanos, no se mantienen.

Si esto es así, esas realidades están por encima de lo político-partidario. Pero lo idóneo y la vez paradójico sería que, ese presunto hábito o accionar cultural de los dominicanos en relaciones que se esfuman, de alguna manera se corresponda con Medina Sánchez, y cumpliendo lo que dice, motorice un gobierno cuya conexión con los que nos han gobernado hasta ahora, sea totalmente descuajada.

Por lo pronto debemos admitir que las palabras de Medina Sánchez ante la tumba del profesor Juan Bosch, nos gustaron y aceptamos que, por un momento, nos olvidamos del presidente Leonel Fernández Reyna y el perverso entorno que le rodea y, aparentemente, se percibió a un político que exhibía otro perfil como futuro estadista.

De ahí que, sería conveniente que los dos comentarios con que introducimos este artículo se correspondan con la realidad; es decir, nos gustaría que Medina Sánchez cumpliera lo que promete y que la relación que hubo en los comicios con el presidente Fernández Reyna, quien se lanzó a tomar las calles y barrios de República Dominicana como si él fuera el candidato presidencial, haya sido para el primero, un simple hecho de carácter efímero y fugaz.

Sería,-al menos para nosotros- un acontecimiento mayúsculo el que nuestro presidente electo, luego de unos tormentosos comicios presidenciales, “traicione” a Fernández Reyna; amanuenses y, afortunado hijo putativo, Félix Bautista, así como ellos han traicionado al pueblo dominicano y los principios políticos del profesor Bosch.

Parecería cuesta arriba que el presidente electo asuma esa actitud, cuando participó en la contienda electoral cobijado y apoyado por estrategas del partido en el poder, el presuntamente el de Liberación Dominicana (PLD) que no nos ha liberado de nada, que ya sobrepaso al tigueraje del Revolucionario Dominicano (PRD), dándonos muestras de cinismo y de cómo se aplica el método del bien robar el dinero de los contribuyentes y otras malas artes.

Indefectiblemente, el nuevo presidente electo se ha metido en un berenjenal, en el que no tiene excusa para hacerlo mal. Medina Sánchez, ¡he ahí el reto! Esperamos por nobles, consecuentes y dignas acciones.

El autor es periodista directivo del CDP, en Nueva York, donde reside.