Duarte y la Restauración de nuestra independencia

Por Carlos Luis Baron jueves 16 de agosto, 2012

El 16 de Agosto del 1863, con el movimiento que se denominó “Grito de Capotillo”, un grupo de patriotas compuesto por verdaderos dominicanos, encabezado por Gregorio Luperón, Santiago Rodríguez, Benito Monción, José Antonio Salcedo, Gaspar Polanco, Benigno Filomeno Rojas y otros, dieron inicio a la restauración de nuestra independencia nacional, perdida con la misma con la anexión a España en el año 1861, por parte del General Pedro Santana y otro, quienes nunca tuvieron fé en el destino propio de nuestra República, sino que creía que solo con su protectorado de una potencia extranjera podía sobrevivir la República, aun a costa de la pérdida de nuestra soberanía nacional, soberanía esta obtenida con el sumo sacrificio de los febrerista del 1844, que bajo la doctrina de Duarte mentor y creador del movimiento que se formó con la Sociedad Secreta la Trinitaria constituido el 16 de Julio del 1838. Quedando demostrado que esos temores que tenían Santana y su grupo, eran infundado, una vez restarurada nuestra independencia se ha mantenido la misma, aunque con algunas interrupciones la soberanía nacional, acrecentando con ello el orgullo de todos los Dominicanos. Se ha hablado muy poco sobre el interés de Duarte y de su cooperación (aunque no como el quería), en el movimiento restaurado que reconquisto nuestra independencia. En el momento en que se inició la guerra de la restauración. Duarte se encontraba en Venezuela como consecuencia del exilio forzado de que fueron objeto Duarte y toda su familia, incluyendo su madre doña Manuela Diez, que fueron sacado con amenaza de muerte, de su querida República Dominicana, que tan caro precio habían pagado para la creación de la misma, hasta tal punto de quedar en la extrema pobreza por aportar con amor a requerimiento de su pariente Juan Pablo Duarte, lo poco que le quedaba para su subsistir con solo interés de que nuestro país fuere libre e independiente de toda potencia extranjera. Duarte nunca renuncié a su ideal libertad de sus conciudadanos, y aunque una vez obtenida la independencia, a su regreso fue maltratado y humillado desconsiderablemente por una parte de sus conciudadanos, especialmente lo que se habían adueñados del poder, principalmente Bobadilla y Pedro Santana que sentían envidia en Duarte, tomando en consideración que este era el creador, ideólogo, quien creó la base y con su esfuerzo, diligencia y sacrificio se mantuvo atento, procurando ayuda en los dominicanos, amigos y gobierno de otro países, que algunas veces le ofrecían ayuda y luego sin explicación alguna no se la otorgaban. Duarte una vez tubo noticia del movimiento restaurador, se mostró solícitos para obtener recurso de dominicanos, amigos y gobiernos extranjeros, por lo que es lo mismo continuo tocando puertas como lo hizo para ayudar al proceso de nuestra independencia iniciada el 27 de febrero de 1844. a diligencia de Duarte el gobierno venezolano ayudo a la causa de la restauración dominicano con la suma de mil pesos, parte de estos utilizado por Duarte para pagar un flete a los fines de ser traslado conjuntamente con su tío el General Mariano Diez, sus sobrino Vicente Celestino Duarte y el Coronel Manuel Rodríguez Objio, quien bajo a Venezuela de ver y relacionarse con Duarte, quienes se embarcaron para Santo Domingo, a los fines de ponerse a la orden del gobierno provisorio, comando por el General José Antonio Salcedo. Duarte y sus acompañante llegaron primero al puerto de Montecristi donde fueron recibido por el General Benito Monción, luego continuaron hacia Guayubin, donde escribió una carta a dicho gobierno entre motivaciones expresando los siguientes: ´´Que sonó la hora de la gran traición en que el Iscariote (Santana) creyó consumada su obra, llegando para mí la hora de la vuelta a la patria, dispuesto a correr con nosotros del modo que los tenga y a bien aceptar, todos los azares, y vicisitudes que Dios tenga aun reservado a las grande obras de las Restauración de la Independencia Dominicana, que con tanto denuedos, como honra, valor y gloria haber emprendido. Contestándole Ulises Francisco Espaillat, encargado de la vicepresidencia del gobierno provisorio y a la vez ministro de relaciones exteriores, quien expreso´´ venga, general, la patria le espera, persuadida a la vez que luchamos para rechazar al enemigo, no esforzamos por la unión que es la que constituye la fuerza. El gobierno provisorio restaurador le asigno a Duarte una misión en Caracas y otros países, como ministro plenipotenciario y agente confidencial, conjuntamente con el señor Meliton Valverde, asignación que no estaba acorde con los deseos y aspiraciones de Duarte, ya que el quería luchar en el campo de batalla no obstante a costa de derramara su sangre en aras de libertar a su patria, aun como un simple soldado, no obstante pudiendo actuar como general grado este bien ganado desde los tiempo de la independencia del 1844. Así se lo manifestó al gobierno provisorio, aunque después cambió de idea, aceptando dicho cargo, tomando en consideración lo expresado por un periodista del Diario La Marina de Cuba, que con protervas y malas intensiones, maquinaba para ser antipático a Duarte con el gobierno provisorio, buscando como resultado, que este último no llegara a materializar sus ideas, de restaurar nuestra Independencia.

GLORIA PRIMERO A DIOS, DESPUES A DUARTE Y A LOS TRINITARIOS, GLORIA A LOS RESTAURADORES QUIENES SE CONSTITUYERON EN CONTINUADORES DE LA OBRA DE LOS HOMBRES Y MUJERES DEL 27 DE FEBRERO 1844, Y TAMBIÉN GLORIA PARA AQUELLOS HOMBRES Y MUJERES, QUE EN MOMENTOS QUE SE HA VISTO INTERRUMPIDA NUESTRA SOBERANÍA, SE PUSIERON DE FRENTE PARA LUCHAR Y AUN A COSTA DERRAMAR SUS SANGRE EN ARAS DE LA LIBERTAD Y MANTENER NUESTRA SOBERANÍA.