Economía de Estados Unidos: lo que el viento no se llevó

Por viernes 9 de diciembre, 2005

Washington, 9 dic (EFE).- Los huracanes "Katrina" y "Rita" no tumbaron a la economía estadounidense, que digirió daños estimados en unos 100.000 millones de dólares, pérdidas de más de medio millón de trabajos y el repunte de los precios del petróleo. La mayor economía mundial crecerá, pese a los contratiempos, un 3,6 por ciento en el 2005, según el consenso de los analistas, y ha puesto de manifiesto su capacidad para adaptarse a lo inesperado.

David Wyss, economista jefe de Standard & Poor's, cree que resultó "fundamental" la depreciación del petróleo tras la escalada que experimentó a raíz de los problemas de suministro creados por los huracanes en el Golfo de México.

El barril de crudo alcanzó un máximo de 70,85 dólares el 30 de agosto en la Bolsa de Nueva York -un día después de que el "Katrina" tocase tierra- y fluctúa ahora en torno a los 60 dólares.

Los expertos insisten, de todos modos, en que el oro negro sigue todavía por las nubes, al cotizarse alrededor de un 40 por ciento por encima de los niveles en los que se encontraba hace un año.

Wyss apunta que lo importante es que el crudo no haya trepado por encima de los 71 dólares como temían los más pesimistas -que llegaron a pronosticar cotizaciones de 100 dólares por barril- pero reconoce que es un lastre.

De hecho, el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, aseguró en octubre que los huracanes se dejarían sentir mucho más allá de EEUU y pronosticó una desaceleración del crecimiento mundial como consecuencia de los mayores precios energéticos ocasionados por "Rita" y "Katrina".

Más allá del petróleo, los observadores destacan que otro de los factores que contribuyó a rebajar la factura económica de los huracanes fue la rápida vuelta al funcionamiento del puerto de Nueva Orleans, así como la fortaleza del consumo, verdadero pilar de la economía de EEUU, al suponer dos terceras partes del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

Pese al logro económico, que se produce, además, cuando Europa y Japón se las ven negras para mantenerse a flote, algunos expertos alertan contra el exceso de optimismo.

Ken Goldstein, economista de la firma de análisis The Conference Board, con sede en Nueva York, alerta que habrá que esperar a que salgan publicados los datos definitivos del cuarto trimestre, que no se conocerán hasta principios del 2006, para entender el verdadero impacto de los huracanes.

"No existe ni la más mínima posibilidad de que en los últimos meses del año y el primer trimestre del 2006 EEUU crezca a una tasa del 4 por ciento, como ocurrió en el tercer trimestre", cuando el PIB aumentó un 4,3 por ciento, dijo a EFE Goldstein.

El economista destaca, también, la "enorme" ayuda gubernamental -75.400 millones de dólares- para paliar las secuelas del "Katrina", por encima de los 43.900 millones que salieron de las arcas públicas tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, o los 17.700 millones de alivio tras el huracán "Andrew", las dos ocasiones en las que se gastó más antes del "Katrina".

Esos desembolsos empeoran el déficit presupuestario, que alcanzó 319.000 millones de dólares en el año fiscal 2005, que finalizó el 30 de septiembre y que, según Greenspan, puede tener "graves consecuencias" económicas de continuar en los niveles actuales.

Wyss considera que ese endeudamiento es una bomba de relojería y un peligro mayor que los desastres naturales.

El presidente George W. Bush prometió que hará frente al desequilibrio fiscal al insistir, en un discurso pronunciado el 5 de diciembre, que su Gobierno cumplirá con su objetivo de reducir a la mitad el déficit presupuestario de aquí a 2009.

Endeudamiento a un lado, tanto los expertos como la Reserva Federal señalan que la reconstrucción en las zonas afectadas por los huracanes impulsará la actividad económica en los meses venideros, lo que podría ayudar a compensar las potenciales repercusiones negativas de los huracanes.

El consenso de los economistas pronostica que EEUU crezca un 3,4 por ciento en el 2006 y que la inflación se sitúe en el 3 por ciento.