Educación: fallas terribles

Por Carlos Luis Baron viernes 27 de enero, 2012

La educación dominicana se encuentra cercada por la mediocridad. Sea a nivel de escuela pública o de colegio privado, las fallas son terribles.

El sistema educativo es redimible, pero en base a tener conciencia de que estamos preparando ahora mismo futuros profesionales con fallas de conocimientos básicos muy elementales.

En las escuelas no se está alfabetizando a los alumnos, y por el contrario lo que se ejecuta es un mensaje distorsionado de la vida.

El problema no es recurso económico, sino de mística. La educación perdió el liderazgo en la conducción de las nuevas generaciones. El maestro no es el ejemplo a seguir, sino la burla de la comunidad, con sus pantalones raídos, los zápatos con hoyos en la suelo y montándose en guaguas públicas.

Hasta muy reciente, el maestro era la conciencia del pueblo, cuando un maestro se paseaba por las calles, todo el pueblo sentía orgullo en saludarlo, hoy las nuevas generaciones lo ven casi con desdén.

El maestro de hoy no enseña ni da ejemplos. En la educación pública, es un docente que está politizado, le da más importancia a las reuniones de su grupo de trabajo o de su partido político.

Para un maestro del sistema estatal, es más importante una asamblea de su gremio, que hablar una hora con sus estudiantes.

En el sector privado, los maestros son simplemente empleados, se les contrata a tanto la hora y ya. Si el colegio tiene un nombre ganado por los años de apertura, le da lo mismo el trabajo de un maestro, al cual le paga un salario mínimo.

Las fallas de la educación están en el ejemplo moral e intelectual distorsionado, en los pocos recursos que se invierten en el sector y que el educador no se ve su labor como un sacerdocio, sino un trabajo para no morirse de hambre.

El sector educación debe realizar un revisión profunda de los libros de textos que utiliza, y dar cursillos a los maestros que se encargarán de explicarlos a los alumnos.

Hay que concentrarse en la alfabetización, que es la piedra fundamental del sistema. Si a un niño no se le enseña a escribir correctamente, como adulto será un analfabeto infuncional.

De este sistema educativo no albergamos muchas esperanzas, pero si tenemos la plena convicción de que se pueden corregir las fallas y mejorar los niveles de enseñanza.

Solo el conocimieto nos aporta la fuerza para seguir adelante. Un puñado de analfabetos, nunca pasará de ser tratado como un vil esclavo.