Educación familiar para una exitosa formación y contribución social

Por Carlos Luis Baron domingo 22 de enero, 2012

Existe una disyuntiva existencial para los no religiosos y fuera de la teoría de la creación; me refiero a la que expresa: ¿Cuál fue primero, si el huevo o la gallina?

Bueno…, yo no tengo respuesta tampoco a esa pregunta. La traigo a digitación y virtualidad de hoy día; para hacer, lo que sería una símil o una comparación con otra situación tal vez de mucho más importancia práctica para usted y para mí.

En alguna parte del camino se nos olvidó la educación familiar, tal vez nunca la tuvimos y hoy tenemos el resultado.

Nos quedamos con la educación del menor, del individuo y ahí la símil, cuál de las dos ha de ser primero.

Según lo que he reflexionado por los resultados de la educación hoy, debemos educar a la familia en responsabilidad, en disciplina, en integridad, no sólo al menor, al individuo, sino a toda la familia.

Hay que tomar la rienda del conjunto, para que cada miembro se convierta en un ser humano libre, inteligente, responsables (persona), capaz de autoreconocer sus miserias existenciales y trabajar en ellas, para el desarrollo de ese ser humano que deseamos y cuyas potencialidades llevamos dentro.

Siempre se ha dicho que la familia es la principal célula social, es como el primer hogar o vivienda que encontramos cuando entramos a un pueblo, después de éste viene otra y otra y otra, hasta que vemos el pueblo en conjunto.

Esa unidad social hay que trabajarla en conjunto, educarla en conjunto, para que contribuya al buen funcionamiento del pueblo al que pertenece, a la sociedad que conforma.

Para eso tenemos que contar con la colaboración de los mayores, del Estado en primer lugar, instituciones económicamente fuertes (públicas y privadas) y en fin la instituciones de la sociedad organizada cuyos fines misión y visión, vayan en pos de la realización y el desarrollo del ser humano, del ciudadano; si faltare designarlos por sus nombres o poner ejemplos cabría colocar aquí, escuelas, colegios o liceos, o como se le prefiera llamar, iglesias y afines, alcaldías o ayuntamientos, etc.,etc.

Un ejemplo de lo que pretendo es lo que viene haciendo el Ayuntamiento de Madrid (área de servicios sociales) en unión con el Instituto Madrileño de Formación y Estudios Familiares –IMFEF , quienes desde Año Internacional de la Familia (1994), han desarrollado espacios de información, formación y reflexión dirigidos a padres y madres, (Escuelas de Padres), en los 21 distritos municipales que lo conforman, con el objetivo de ayudar a las familias con menores a su cargo a que puedan desarrollar adecuadamente sus funciones cuidadoras, educativas y socializadoras.

A diferenciarnos de ellos sería, la misión del proyecto que emprendamos aquí, ya que no ha de dirigirse sólo a ayudar a familia con menores, sino a toda la familia a desarrollarse, porque aquí no se trata de identificar un IP, (un individuo problema), se trata de identificar los problemas familiares; en comunicación por citar un ejemplo y trabajarlos Es lo que yo llamaría como identificar miserias familiares en la formación humana, y trabajarla positivamente para que finalmente terminen beneficiando al individuo componente de ésta.

¡Caramba cuanta impotencia sentimos los que estamos cargados de “utopías” en la cabeza y el corazón, frente a tantas “entelequias” construidas a través del tiempo por aquellos que están cargados de recursos!

En países de “escasez de recursos” como parece ser el nuestro, debe existir para conseguir el resultado deseado, abundancia de voluntades, pues se hace más con un ochenta por ciento (80%) de voluntad y un veinte (20%) de recursos, que con lo que arrojaría la formula contraria; o sea un veinte por ciento (20%) de voluntad y un ochenta por ciento (80%) de recursos.

Pero siendo concretos: ¿Con qué inversión necesitamos contar, para realizar esas escuelas de familias que propongo? Los recursos que necesitamos serían los que sean indispensables para la preparación de promotores, multiplicadores de las exponencias, talleres y seminarios y uno que otros materiales y logísticas.

¿Dónde se impartirían?: En miles de locales de iglesias que la mayor parte del tiempo permanecen cerrados, en miles de escuelas que sábados y domingos y en determinados horarios están cerradas, en las salas de espera de los hospitales, en los centros de diversión, en supermercados y mall, en las calles, en las canchas, en casas de vecinos. ¡OIGA, esa parte no será problema!.

¿Cómo se convocará?: a través de los medios de comunicación quienes aunque haya que legislar, deberán ceder un pequeño espacio de ese que muchas veces se dedica a chercha, relleno y bla, bla bla, en sus respectivas programaciones de unos 15 minutos acumulados y distribuidos, por cada 24 horas de programación para facilitarlos a este plan. Cara a cara, vecino a vecino. Demos incentivos por participación, leamos lista de empleos, leamos oportunidades de trabajo, Se están dando usted cuenta, que si nos ponemos en eso ¡SI SE PUEDE!

¿Qué institución toma la iniciativa? Si se necesitare aportantes de voluntades cuenten conmigo y muchos otros dispuestos tanto o más que yo, sólo manden señales de sensibilidad ¡Por Dios!

Hasta la próxima.