EEUU teme por democracia en Venezuela y por lazos con Cuba e Irán

Por jueves 17 de noviembre, 2005

Washington, 17 nov (EFE).- El gobierno estadounidense cree que existe un "grave peligro" para la democracia en Venezuela por el creciente acaparamiento de poder del presidente, Hugo Chávez, y por sus relaciones con países como Cuba e Irán.

El gobierno de Chávez está "minando las instituciones democráticas, al utilizarlas para restringir los derechos de aquellos que discrepan", declaró en la Cámara de Representantes el recién nombrado secretario de Estado adjunto de EEUU para América Latina, Thomas Shannon.

En la que ha sido su primera comparecencia ante el subcomité para América Latina de la Cámara desde que asumió el cargo el mes pasado, Shannon alertó de la creciente centralización de poder en manos de Chávez y de los posibles efectos de su acercamiento a países como Irán o de su respaldo al programa nuclear iraní.

Además de EEUU, -dijo en respuesta a las preguntas de los congresistas-, los líderes de otros países de la región también han expresado "a nivel privado" su preocupación por la democracia venezolana.

Durante la audiencia, titulada "Democracia en Venezuela", Shannon se sometió a un interrogatorio por parte de los miembros del subcomité, incluido su presidente, el republicano Dan Burton, quien expresó su inquietud por el cada vez mayor autoritarismo de Chávez y su retórica antidemocrática y revolucionaria, según dijo.

"Nosotros queremos trabajar con todos los líderes de Latinoamérica, incluido Chávez, pero lo que dice no conduce a ninguna situación en la que podamos trabajar juntos", dijo Burton.

Tras definir al presidente venezolano como una persona "carismática", Burton dejó claro que su actitud le parece inaceptable, pero pidió al secretario de Estado adjunto que agote todas las vías para intentar reconducir las relaciones con el país andino.

Shannon explicó que el gobierno estadounidense está trabajando "a nivel multilateral" con organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA), entre otros, para respaldar a la sociedad civil venezolana y denunciar los abusos democráticos.

EEUU, dijo, también trata de concienciar a sus aliados en el continente y a Europa de la "amenaza" que supone para la estabilidad regional la venta de armas por parte de Venezuela a otros países y su apoyo a movimientos políticos radicales.

Robert Menéndez, el principal congresista demócrata del subcomité, dijo no estar de acuerdo con Chávez pero tampoco con la política de EEUU en Venezuela y en toda Latinoamérica.

La única respuesta del gobierno estadounidense a los problemas de los países latinoamericanos es "libre comercio" y "lo que necesitamos es un plan real" que sea innovador y efectivo, dijo.

Ménendez también dijo estar "profundamente preocupado porque la democracia en Venezuela está en peligro" y por el uso que el presidente venezolano hace del dinero que obtiene de la venta del petróleo para comprar influencia y poder.

La republicana de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen alertó del riesgo que acarrea para la estabilidad de la región la alianza de Chávez con el presidente de Cuba, Fidel Castro, y su acercamiento a otros países como Irán.

El demócrata Gregory Meeks destacó, sin embargo, el fuerte apoyo popular del presidente venezolano y pidió una revisión seria de las políticas de EEUU hacia ese país y el resto de América Latina.

Meeks también se interesó por las posibles ambiciones nucleares de Chávez y sus lazos con Irán, pero lo hizo de forma irónica al preguntar al responsable del Departamento de Estado si tenía constancia de que Venezuela poseía armas de destrucción masiva.

"No, que yo sepa". Esa fue la respuesta de Shannon que provocó la risa entre parte de sus oyentes, debido a que la presencia de ese tipo de armas en Irak fue el argumento defendido por EEUU para justificar la guerra contra ese país, cuando posteriormente se demostró que no había tales armas.

El también demócrata William Delahunt afirmó que "tenemos un serio problema en Latinoamérica y no tiene nada que ver con Chávez" y recomendó una "moratoria de la retórica" tanto a Caracas como a Washington. EFE