El analfabetismo y sus causas: A propósito del Plan Quisqueya Aprende Contigo

Por El Nuevo Diario jueves 29 de noviembre, 2012

El Presidente Danilo Medina anuncio con mucho entusiasmo que para el mes de Enero 2013 el gobierno iniciara el Plan Quisqueya Aprende Contigo.

Sin duda alguna toda acción que se proponga sacar de la oscuridad a dominicanos y dominicanas e incorporarlos a la cultura letrada, es bienvenida y todos tenemos la responsabilidad de hacerla posible.

En el país hay una experiencia apreciable en proyectos de alfabetización tanto en el Ministerio de Educación como de organizaciones no gubernamental; Además la UASD desarrollo en los años ’80 un limitado pero exitoso proyecto experimental de educación de adultos en la zona norte de la capital, todas las experiencias con niveles concretos de resultados.

Es a partir de los resultados conseguidos con estas experiencias nacionales que considero oportuno hacer algunas puntualizaciones que a mi juicio, debe tomar en cuenta el gobierno nacional para que este esfuerzo vaya mas allá de una simple acción propagandística y que impacte de mejor manera a los beneficiarios directos y la sociedad en su conjunto.

La experiencia nacional nos indica que entre el analfabetismo y la pobreza material hay una especie de círculo vicioso, pues un problema alimenta el otro. Lo que mete a los marginados en una especie de trampa maldita que parece no tener solución.

Entonces combatir el analfabetismo lleva implícito el compromiso de hacer frente a este reto en más de una dirección para evitar nuevas frustraciones y colocar ese segmento de la población a caminar en línea recta hacia mejores condiciones materiales de vida.

A mi juicio, el plan Quisqueya aprende contigo, tendrá mayor éxito en la medida en que se enfrenten las causas que generan esta vergüenza del siglo XXI: Es necesario elevar y mejorar la calidad educativa, eso implica mayor y mejor capacitación a los profesores; la construcción de aulas a nivel nacional y abrir las puertas del futuro y la esperanza a cada niño y niña que ingrese al sistema formal de educación; así mismo reducir la cantidad de niños que tienen la obligación de trabajar para ayudar con el soporte económico de sus familias y como resultado están precisados a abandonar la escuela o no ingresar en ella a la edad adecuada.

Se hace necesario mejorar los niveles nutricionales de los niños y niñas desde su concepción hasta por lo menos 3 años de edad, de suerte que el raquitismo se reduzca sustancialmente pues muchos niños van a la escuela pero su nivel de desnutrición puede llegar a ser tan severo que no aprovechan al máximo sus potencialidades y las pocas oportunidad que actualmente les ofrece el sistema escolar.

Trabajar la parte de la desnutrición severa y moderada no es difícil solo falta voluntad política, visión y compromiso. El desayuno escolar es una vía idónea para llevar nutrientes básicos que mejoren esta condición; pero además el tratamiento adecuado de productos de consumo masivo como al azúcar, el pan, las harinas, etc. De hecho UNICEF tuvo una propuesta en esa dirección en los años ’80 y ’90 que no fue tomada en cuenta.

Estas propuestas son serias nada politiqueras, pues de no tomarse medidas en esta dirección, vamos a repetir el circulo y en unos anos estaremos conversando de otro desafío alfabetizador.

Se debe preparar al INFOTEP para que les abra las puertas a los egresados de este plan, pues si estos adultos aprenden en 6 meses a descifrar códigos escritos pero no lo aplican en su vida cotidiana y el aprendizaje no se traduce en el mejoramiento de su realidad concreta, será cuestión de tiempo para que regresen a la posición anterior pues el desuso es el peor enemigo de un proceso de aprendizaje tan complejo y que involucra sueños aspiraciones, expectativas.

Varias instancias del Estado, están anunciando su voluntad para dar inicio al proceso de alfabetización en sus respectivas comunidades, instituciones etc. En mi criterio, el Ministerio de Educación debe ser la instancia responsable de orientar el plan global para que este proceso responda a una visión de país. El proceso debe ser novedoso, no centralizado pero orientado en una misma dirección y tras los mismos resultados.

Alfabetizar por alfabetizar podría ser al final del día, más frustratorio para los iletrados. Otro fracaso mas, solo sirve para profundizar el pesimismo en las personas a las cuales van orientadas todas estas buenas intenciones. Por lo tanto, alfabetizar es un compromiso serio, muy serio y el éxito del proceso no solo puede medirse por la cantidad de personas que cada 6 meses pueden leer un texto simple. NO, el éxito debe cuantificarse y cualificarse a partir de que el proceso alfabetizador involucre a los participantes y las organizaciones de base en el desarrollo solidario de su entorno y promueva acciones de crecimiento personal y social. Y eso es posible.