El atentado parece indicar que ningún aliado de EEUU está a salvo

Por domingo 13 de noviembre, 2005

El Cairo, 13 nov (EFE).- El atentado islamista perpetrado esta semana en Jordania, el primero de esta naturaleza en la Historia moderna del reino, parece indicar que ninguno de los países aliados de EEUU en la región está a salvo de las zarpas de la red Al Qaeda El atentado del miércoles en la capital jordana es el octavo de Al Qaeda (La Base) perpetrado en un país de mayoría musulmana.

El brazo en Irak de la organización terrorista internacional asumió la responsabilidad de las explosiones en los hoteles Radison SAS, Hyatt y Days Inn, que se cobraron la vida de unas sesenta personas y fueron obra, al parecer, de cuatro suicidas llegados de la vecina provincia de Al Anbar, feudo de la insurgencia iraquí.

"Los atentados son un claro mensaje de que los terroristas tienen en su lista a Jordania, junto a Marruecos, Arabia Saudí, Egipto y, por supuesto, Irak", todos ellos escenario de atentados en los últimos dos años, explicó Shafik al Masri, profesor de Ciencias Políticas de una universidad jordana.

"Esos terroristas saben, desde hace tiempo, que las fuerzas de seguridad son incapaces de evitar un atentado de esta naturaleza en el reino", agregó en un programa de la televisión local.

Según explicó hoy el viceprimer ministro jordano, Marwan Muasher, los cuatro supuestos terroristas -uno de ellos una mujer- llegaron cuatro días antes del atentado con pasaportes falsos a través de la frontera con Irak y alquilaron un piso en un lujoso barrio de la capital jordana.

Al parecer, no tenían relación con los grupos radicales en el interior de reino hachemí y pertenecían a la camarilla del islamista de origen jordano Abu Musab al Zarqaui, presunto cabecilla del brazo de Al Qaeda en Irak.

De acuerdo con el documento en el que Al Qaeda se atribuía la responsabilidad, el objetivo fueron los tres citados hoteles de lujo porque en ellos se habían reunido en el pasado miembros de los servicios secretos de Estados Unidos, Jordania, Egipto e Israel.

No obstante, la acción de la red terrorista no supuso una sorpresa en Jordania, país que al igual que Egipto, Arabia Saudí y Marruecos, se sumó hace cuatro años a la guerra mundial declarada por Estados Unidos contra el terrorismo internacional.

En los últimos dos años, la Policía hachemí anunció en diversas ocasiones que había impedido varios atentados islamistas contra objetivos turísticos en el reino y detenido a decenas de presuntos terroristas, a los que se ha juzgado o procesado.

Además, meses atrás, un grupo de terroristas igualmente llegados de Irak, según la investigación jordana, lanzaron varios proyectiles contra un barco estadounidense en Aqaba, que causaron la muerte de un soldado hachemí.

"Las autoridades jordanas han desarticulado muchos ataques. Pero al final uno de ellos tuvo éxito", apuntó Hasan Bani Haniyeh, un experto en grupos islamistas, en la cadena de televisión por satélite qatarí Al Yazira.

Un día después de la masacre, el rey Abdalá II de Jordania aseguró que su país no iba a sucumbir a la amenaza terrorista y pidió colaboración a todos los ciudadanos para hacer frente al chantaje de los grupos extremistas.