El ¡Basta ya! de don Viriato Fiallo

Por Carlos Luis Baron miércoles 29 de febrero, 2012

Ese fue un emotivo pronunciamiento, que se produjo en el fragor de los tiempos de la naciente “democracia” dominicana, y la campaña electoral inmediata, post el derrocamiento de la llamada “Era de Trujillo”, que evidentemente, se refería a los connotados hechos depreciables acontecidos durante aquel régimen dictatorial, y a las acciones de resistencia provenientes de los personeros residuos, que se oponían a la introducción de los cambios necesarios entonces, y promovían los aprestos desesperados de retorno que siempre se estilan en esos casos.

El ¡Basta ya! que encabeza, en voz de uno de los políticos más destacados de esa época histórica de la nación, del doctor Viriato Fiallo, presidente de la Unión Cívica Nacional (UCN), se debe retomar hoy, probablemente con mayor énfasis en su pronunciamiento. No para luchar contra aquel pasado gobierno de fuerza, y bochornoso por demás; sino, en contra de los sucesores engreídos resultantes, que tanto se han beneficiado en lo personal, a partir de aquel gran hecho memorable, a través de los 50 años ya transcurridos; y que en adición, han acabado con el país.

Sólo hay que tratar de contar la cantidad de ricos millonarios con que cuenta hoy esta nación; y, procurar conocer por supuesto, cómo han conseguido todos los haberes de que disponen, incluidos muchos de esos adinerados, que ayer no eran más que simples haraposos de a pie. ¿A dónde fueron a parar todos los bienes de la familia Trujillo? ¿De cuáles de los grandes patrimonios nacionales pasaron a formar parte? ¿Qué pasó en realidad con las razones sociales de las tantas empresas que el ex grupo gobernante poseía?

Preciso es destacar que, como igual señala el redactor de un trabajo que apareció publicado en el periódico “HOY”, en su edición de fecha 4-2-12, página 2C, en el espacio denominado “Encuentro”, muy bien elaborado por cierto, y con un fabuloso contenido que invita a la reflexión, respecto de aquel personaje del ayer, y su magistral alocución, en un mitin celebrado en el parque Independencia (1962), en la cual incluyó dicha frase, tampoco nosotros tuvimos la oportunidad de oírle.

Pero, sí hemos leído y escuchado diversos pareceres, la mayoría muy favorables sobre la misma, haciéndose alusión al famoso ¡Basta ya! Y creemos que, aquella emotiva expresión, cuando aquí, sí que habían hombres y mujeres con real sentido patriótico y liberador, que estaban prestos a luchar por la soberanía, la democracia y el bienestar económico del país, tiene que ser proclamada de nuevo en esta República. Y no por un político solamente, sino por las grandes mayorías nacionales, que hoy se sienten engañadas y maltratadas por todos estos políticos de nuevo cuño, avaros, corruptos, “transfuguitas”, demagogos, y antinacionalistas en adición.

El ¡Basta ya! de don Viriato Fiallo, debe repetirlo la ciudadanía en general, dirigido a todo el “titerato” establecido en el país, y a la corruptela de todos estos inversionistas de la política interna, que sólo piensan en su propios intereses, y en el cumplimiento de las reciprocidades con los grupos de alienados y lambones que les secundan en sus aspiraciones.

Ahora que el país se encuentra bajo la efervescencia de un nuevo proceso electoral, cargado como siempre de demagogia, falsas politiqueras y promesas que con las que nunca se habrá de cumplir, que propicio resultaría el decirles a todos estos “caras duras”, que andan despilfarrando los dineros de la población en todas su francachelas y caravanas polítiqueras por calles y avenidas en nuestros campos y ciudades, ¡Basta ya!; estamos cansados de sus mentiras, y de que se nos siga engañando cada cuatrienio.

Aquí lo que necesitamos son hombres probos, capaces y bien intencionados, preocupados en verdad por los problemas nacionales; que no sólo estén pensando en hacerse ricos, o continuar aumentando sus fortunas; seguir hipotecando el país, y doblegándose ante los injerencistas prestamistas internacionales.

Gente que en verdad nos represente, y que esté dispuesta a dirigir los destinos nacionales, apegada a la ética-moral, a la disciplina republicana, al orden social, y a los valores patrios; que se incline por castigar los malos actos en que han incurrido los políticos de este país durante los últimos tiempos, corrupción estatal, tráfico de influencias doloso, y otros; y que, venga también con los látigos del señor Fiallo, y los miembros de su organización, para castigar a todos aquellos tránsfugas y bandidos politiqueros que han asaltado el erario público aquí.

Por los que reúnan esas condiciones, ¡se votará masivamente!

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