El comportamiento errático y el irremediable fracaso de un candidato

Por Carlos Luis Baron viernes 30 de marzo, 2012

Las incoherencias de acción y de pensamiento del candidato presidencial del PPH y su grupo, lo conducirán en las próximas elecciones, a una contundente y definitiva derrota. Una sentencia que bien podría ser parte de un discurso de campaña del Dr. Leonel Fernández.

Sin embargo, lo cierto es que a poco más de un mes para el 20 de mayo, la desesperación se ha apoderado de Hipólito Mejía y de sus asesores.

Es inconcebible que desde un grupo que se ha resistido a todo lo nuevo y positivo, propuesto por Bosch y lo mejor de la patria, desde antes de 1973, surjan ahora inexplicables consignas a favor de un supuesto cambio verdadero.

Cómo puede ser promotor y generador de cambios, alguien que se resiste a las importantes transformaciones sociales, políticas, económicas y científico-tecnológicas de una sociedad. Parece que lo único que ha cambiado en el entorno de ese sector, es el desesperado intento de sus más cuestionados dirigentes, por sustituir las viejas siglas del PRD por las del PPH.

Esos dirigentes deben saber que en política, como en todas las demás ciencias donde el ser humano interviene como individuo, como ente transformador o dentro del contexto social, la incapacidad intelectual genera un comportamiento errático que conduce al irremediable fracaso.

Esas incoherencias de acción y de pensamiento han trastornado las tácticas y las estrategias de la desconocida propuesta electoral del PPH.

Un grupo que pretende llegar de nuevo al poder sin superar el desorden o dejar de representar el mismo caos, encabezado por Hipólito Mejía, conjuntamente con su aterrador e improvisado equipo de campaña. Gente capaz de insospechados propósitos.

Los mismos que le acompañaron en el peor de los gobiernos y no han sido capaces de unir a su propio partido; pues irrespetaron, rechazaron y alejaron a su presidente y a los nuevos dirigentes que quisieron enderezar el rumbo de esa organización política.

Tampoco han sido capaces de reconocer una sola de las miles y miles de obras ejecutadas por el actual gobierno a favor del pueblo dominicano. Como tampoco han exhibido ni una sola obra de infraestructura que hayan construido jamás.

Es que no se han dado cuenta que la inmensa mayoría, es decir, la población decente del país, ya no soporta sus mentiras y diatribas. Parece que lo que les mortifica es saber que Danilo y Margarita se han ganado el corazón del pueblo.

Una verdad que junto a la unidad y la confianza que genera, los llevará a dirigir el próximo gobierno dominicano. El PPH no sabe ni sabrá qué hacer, cómo hacerlo ni cuándo hacerlo.

Han perdido la brújula política y por tanto han equivocado el rumbo de la campaña. De ahí sus innumerables provocaciones y desaciertos. Y peor es que debido a ese accionar errático, han perdido el sentido y ahora no saben quiénes nadan a su lado, hacia dónde se dirigen o si podrán salvarse del naufragio; porque mientras se agarran por el cuello, nadan contra corriente.

Han intentado nadar sobre los hombros de un ser confundido y Amable, de un Luis incauto, de un Rodríguez pimientoso y de la valiente, pero cansada en distancias largas, Taína.

Y como si eso fuera poco, con cara dura y angustiados, se montaron y durmieron en la frágil canoa del indio Hatuey. Al despertar se dieron cuenta que Danilo ya iba muy lejos y que aprendió con Juan Bosch, que a pesar de ser un buen experto, debía aceptar entrenar con Marcos Díaz, el Delfín del Caribe. Hipólito será vencido porque no tiene ni propuesta ni referente ni equipo creíble. Y eso es lo que marca la diferencia con el proyecto de nación encabezado por el PLD.

El candidato del PPH fracasará en el intento de volver al poder porque no es capaz de darle continuidad a las cuestiones de Estado. Se enfrenta de nuevo a un competidor que conoce sus debilidades y con probada sabiduría en el ejercicio racional de la actividad política, Danilo Medina, el candidato firme que asegura la victoria porque ha trabajado fuerte junto al PLD para contribuir a la formación y al desarrollo de una mejor sociedad.

Hipólito, por el contrario, sabe que ni frente a Danilo ni a Margarita ni a Leonel Fernándezpodrá sostenerse políticamente más allá del 20 de mayo.

El no ha podido entender cómo llegó al 49 % en las elecciones del año 2000. Por ello, aunque sabe lo malo que gobernó del 2000 al 2004; jamás comprenderá las razones que le han impedido unificar y lograr consenso en el partido que ha pretendido heredar.

Hipólito se tambalea y desinfla porque es el representante del PPH, porque no reflexiona y suele dar frecuentes traspiés, porque lanza golpes a ciegas y recibe equivocadas sugerencias de su inexperta esquina, porque a cambio de su intolerancia recibe cada vez más un buuu!!!, de los jóvenes y las mujeres de todo el país.

Porque repite y aplaude las mentiras pregonadas por los fanáticos que lo empujan a conducir en estado de desesperación.

A Hipólito, como fracasado boxeador le tiemblan las rodillas, porque es abundante el almidón que ha tenido que consumir de la yuca que sembró en los hoyos de las obras construidas en todo el país, por Leonel Fernández.

Escuelas, hospitales, acueductos, puentes, carreteras, calles, centros tecnológicos comunitarios, túneles, elevados y entre muchas otras más, las dos líneas del Metro de Santo Domingo, donde el 20 de mayo “al guapito bajaremos del burrito y le daremos un paseíto”.

Danilo Medina y Margarita Cedeño representan el cambio seguro y por eso ganarán las próximas elecciones en primera vuelta.