El Consejo de Europa atenta contra sus principios al promocionar el aborto

Por jueves 17 de abril, 2008

La directora de la Oficina Internacional de la Fundación Vida, Paulina Sada, ha criticado el sinsentido de que se promocione el aborto desde el Consejo de Europa. “Esta postura significa que el Consejo de Europa atenta contra sus principios, puesto que el primero de sus objetivos fundacionales es la defensa de los Derechos Humanos, y no se puede apostar por éstos si se recomienda oficialmente el asesinato de niños en el vientre de su madre”.

“Estamos ante un ejemplo flagrante de la corrupción que sufre Europa, y ante un ejemplo más de que la Unión Europea es tan sólo una unión de mercaderes, que se preocupa únicamente de posicionarse a favor de los negocios, aunque sea negociar con la muerte de inocentes, puesto que allí encontrarán beneficios económicos”, lamenta la Fundación Vida.

La recomendación publicada ayer por el Consejo vulnera de lleno los Estatutos de este organismo, que en otro de sus puntos asegura existir “para buscar soluciones comunes a los problemas a los que se enfrenta la sociedad, tales como la violencia contra los niños”. Con su resolución, el Consejo de Europa desoye los avances científicos, que demuestran cada vez con mayor certeza que la vida empieza en el momento de la fecundación, y, por tanto, al promover el aborto promociona esa violencia contra los niños contra la que se supone lucha.

Ante una contradicción tan evidente, la Fundación Vida constata “la doble moral europea. Propone unos principios que incumple cuando le conviene tan sólo por presiones económicas y en aras de un supuesto progreso, guiada por el hedonismo, que se antepone a valores universales sobre los que luego pretende dar lecciones y de los que se postula defensor universal, para luego sancionar a terceros por incumplirlos”.

El Consejo indicó que esta medida no busca que el aborto se convierta en un método anticonceptivo, para acto después analizar que en Europa “sólo” se realizan entre 500.000 y 800.000 abortos al año por las dificultades existentes para realizarse en los 47 países miembros.

“Es inaceptable que desde tan alta institución se lamente como escaso el asesinato de ese número de seres humanos y se promueva su masificación como una posible solución de algo. Es un nuevo ejemplo de esta cultura de la selva, en la que los más débiles pagan por una decisión en muchas ocasiones no reflexiva e incluso forzada, de mujeres que sufren y no se les permite ver otras alternativas que les evitarían muchos sufrimientos también a ellas mismas”, finalizó Sada.