El Día de los Padres; con más pena que gloria

Por Carlos Luis Baron lunes 30 de julio, 2012

Nueva York.-Existen varias razones para que el Día de los Padres de este domingo ultimo, no se haya celebrado con fervor y entusiasmo; una de ellas es que en lo que va de año han sido asesinadas más de cien mujeres a manos de sus parejas, progenitores de sus hijos, y la otra es que, el presidente de los dominicanos Leonel Fernández Reyna, no ha mostrado síntomas de alarma al respecto, y se ha limitado a decir que los hombres “no toleran que las mujeres se vayan con otro hombre”.

Es decir, que a pesar de que no existen los mecanismos apropiados para frenar la violencia de género; el mandatario se limita a expresar una muy probre opinion sobre este flagelo, propia de un estudiante a nivel elemental.

Y es que, en en una sociedad donde figuras celebérrimas son capaces de ser indiferentes, ante los reclamos de paternidad de un hijo legítimo, aunque no legal, al margen del matrimonio; no es extraño que las mujeres ni el fruto de sus entrañas , sus vástagos, merezcan mayors atenciones.

Otras figuras encumbradas de nuestro mundillo politico han hecho otro tanto, ocultándoles a todo el mundo que tienen hijos y nietos, no reconocidos, en el interior del país. El político que, por desatinados prejuicios sociales que buscan no lesionar su lar matrimonial se dedica a esa práctica, no merece ni el reconocimiento ni el respeto de sus adeptos en política partidaria.

Algunos dirían que estos ejemplos no tienen que ver nada con los feminicidios (figura juridical no existente), pero, entendemos que el que margina a un hijo también maltratra a su madre, es decir, indirectamente, esto también es violencia de género. Si todavía algunos dominicanos insisten en que existen los hijos de las calles de una vez por todas, deben de entender que las calles, no son parturientas.También sus desamparados hijos, no les pidieron venir al Mundo.

Sin embargo algunas figuras son prestas a besar y abrazar viejecitas y a cargar a los niños, hijos de los pobres hacinados en nuestros cinturones de miseria, cuando realizan actividades proselitistas. Ha esto se le llama demagogia.

Si tuviéramos mandatarios que a la vez funjan paradigmáticamente como tutores de nuestra sociedad, el desenfreno de la violencia de género tal vez enfrentará ciertas limitantes.

Aunque el desaparecido presidente Joaquín Balaguer, también fue un padre irresponsible; nos atreveríamos a decir que ante el azote contra nuestras mujeres,éste se habría pronunciado enérgicamente. Es paradógico que Balaguer, en caso como estos, haya mostrado más sensibilidad que nuestros polítricos actuales. Por primera vez, podríamos decir, muy a nuestro pesar,que aquellos tiempos fueron mejores. Y si alguien ha admirado y tratado de imitar el mandato de Balaguer, sólo lo ha logrado en lo represivo, lo demás es caricaturesco.

El autor es periodista directivo del CDP en Nueva York, donde reside