El dilema republicano

Por Carlos Luis Baron martes 18 de diciembre, 2012

El viejo refrán que dice “los tropezones hacen levantar los pies”, parece no existir para los dirigentes republicanos de Norteamérica.

Recién se enteraron que el voto de minoría: negros, latinos, y no blancos en general, constituyó la gran diferencia entre ellos y los demócratas de Barack Obama y aunque parecieron entender el mensaje, no han hecho nada real para captar este creciente sector de la sociedad estadounidense de hoy.

Su dilema es que mientras escuchamos a varios de sus principales líderes aprestarse a una campaña de “recuperación de la confianza perdida” en el partido del poderoso elefante; vemos a un John Boehner, vocero de la Cámara de Representantes, “trancarle” el juego al presidente Obama en el polémico asunto del déficit fiscal.

La línea republicana es muy clara: reducir el gasto público disminuyendo los servicios de Medicaid/Medicare y las pensiones a los retirados, los servicios de los “Head Start”, las ayudas para los programas “after school” y los de “renta controlada”.

Y paralelamente, luchan por mantener las exenciones fiscales a los mas ricos del país y en consecuencia, preservar y agrandar la brecha social.

La diferencia entre ricos y pobres en esta nación, hay que reconocer, no es igual al abismo existente en nuestros países de origen; pero de ninguna manera le podemos aceptar a los conservadores republicanos que penalicen a los que menos pueden, para aumentar las arcas de los que lo pueden todo.

Esta dicotomía presentada por el Partido Republicano, lejos de acercar los votantes hispanos, genera un clima de desconfianza y escepticismo que muy difícilmente desembocará en apoyo electoral hacia ellos.

El voto de los sectores sociales no-blancos llegó al 28% en estas elecciones y de ellos, los hispanos conforman mas de la tercera parte. Numéricamente, unos 12 millones de votantes de origen latinoamericano.

Se impone que los estrategas republicanos definan cuales son sus intereses en el plano electoral a corto, mediano y largo plazo, porque el entusiasmo latino parece que es acelerado y puede que luego no aparezca el punto de inflexión para cambiar el rumbo.

Flexibilizar la posición de sus Representantes con relación al déficit fiscal y el acuerdo con el presidente Obama para salir de la crisis de fin de año, es una excelente ocasión para que el GOP muestre su intención de pactar con los emigrantes y sus descendientes.

Hay que apuntar además, que la crisis económica en que nos encontramos, no es consecuencia exclusiva del gasto en las inversiones sociales. Las especulaciones bursátiles en todas sus variedades, constituyeron el eje central de dicha crisis y desde luego que los sectores mas necesitados, no solo no son parte del tinglado financiero que las generó sino, que fueron además, víctimas de dichas especulaciones.

Ya Shakespeare respondió a este dilema por boca de Hamlet, el asunto es “to be or not to be”.

Vivimos, seguiremos disparando.

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