El Disco rayado

Por Carlos Luis Baron miércoles 28 de marzo, 2012

La campaña presidencial del P.R.D. ha caído en una repetición abrumadora. Evidentemente al escasear las propuestas carecen de temáticas para poner a la consideración de los votantes. Cuando creen tener algo novedoso y que suma a la reflexión sobre las ofertas, resulta que están repitiendo uno de los tres o cuatro temas sobre los cuales la campaña del Partido de la Liberación Dominicana, en teoría y práctica, le ha sacado mucho vuelo. Los temas recurrentes son la corrupción, falta de apoyo a los productores nacionales y el destino de los beneficios de la bonanza económica. En cada uno de ellos se puede hacer un tratado universal de la gran capacidad para el fracaso que en estas áreas tuvo el periodo del candidato Hipólito Mejía.

Vender la idea de éxito en esos quehaceres es un resultado de la improvisación, situación que a la corta o a la larga será detectada por los votantes con mucha facilidad y con su conciencia interior sobresaltada se darán cuenta de que una respuesta positiva a una propuesta tan descabellada no solo afectaría la idea del buen juicio ciudadano sino que es una especie de subestimación y tomadura de pelo, una “ganzúa” lanzada con el mismo valor de faltar el respeto a la patria y su esperanza de ir transformando las parcelas de oportunidades como hasta ahora ha venido sucediendo. La palabra corrupción, cuando sale de la boca de uno de estos improvisadores suena a mea culpa, con el tragicómico desenlace de que se están refiriendo a otros. Una buena parte del crecimiento económico ha sido posible por dejar que el libre mercado se ajuste al comportamiento de precios y calidad de los productos.

A los gobiernos de Leonel Fernández y el P.L.D. le ha dado muy buenos resultados ya que los reportes económicos internacionales dicen que la República Dominicana es uno de esos países de Latinoamérica a los cuales la crisis económica mundial no ha puesto en jaque. Muy por el contrario se ha podido paliar parte de los efectos y con ingeniosidad se ha mantenido una economía sana, en crecimiento, no una economía quebrada, sin esperanza ni siquiera de crear nuevos empleos, en caso de que se lo propusieran. La distribución de los resultados positivos en nuestra economía en los últimos 8 años se puede evaluar desde la perspectiva de una economía de libre mercado en crecimiento, cuyos beneficios se ramifican en un abanico amplio, que beneficia al azar dentro de esa actividad a millones de dominicanos.

Si usted se dedica un día cualquiera a ver la publicidad de los dos candidatos en competencia con mayores posibilidades, note que el tono del discurso del P.R.D. es como cuando se plantean temas del banco de los chismes. De otra manera no podría ser cuando no hay plan, argumento, programas, capacidad y fundamento. Mientras tanto es más que válido que el Presidente Fernández inaugure la inmensa faja de obras y proyectos vitales. Esta es sólo la primera parte. El cambio seguro traerá la culminación de un proceso pensado, planificado y ejecutado con el sentido de bien común.

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