El efecto emocional de las mentiras de campaña electoral

Por Carlos Luis Baron miércoles 21 de marzo, 2012

Sin lugar a dudas, “en la política lo importante no es lo que se dice, sino lo que se deja de decir”, y que casi siempre una parte de la agrupación sabe si es verdad o mentira. Es reducido el grupo que dentro de un partido en campaña sabe lo que se mueve en cuanto a promesas realizables; y conocen aquellos ofrecimientos que nunca tendrían posibilidades de realización. Se trata de un juego de verdades y mentiras que facilitan la sobrevivencia de la agrupación.

Pero entre verdades y mentiras, los que sufren y se ven afectados por ese comportamiento absurdo son los seguidores y la población que espera un cambio de mejora en sus vidas, ya que guardan esperanzas de reorganizar sus situaciones personales y colectivas.

¿Qué sucede cuando los seguidores de una organización política y la población son engañados por falsas promesas de campaña? La respuesta es simple: se sienten burlados, las esperanzas de progreso pierden sentido y les embarga un panorama de frustración y decepción que les afecta emocionalmente. Sentirse burlado, desesperanzado, frustrado y decepcionado es la antesala para caer en un estado emocional delicado, en el cual muchas cosas pierden la razón de ser en las vidas de los individuos. Es un conjunto de sentimientos de tristeza e ira que afectan sensiblemente el sistema emocional del que se siente engañado.

Ahora bien, ¿es la mentira o el engaño una enfermedad en los partidos políticos?

A juzgar por la historia electoral dominicana, parece que la mentira lamentablemente es una patología en los partidos políticos. Aunque dentro de ellos hay personas que se merecen respeto por su trayectoria y por los valores morales y éticos que profesan. La afirmación es cierta porque dándole una mirada a los procesos electorales pasados se puede confirmar lo dicho.

¿Qué militante político, o ciudadano común, no ha sido víctima de una mentira de campaña? La verdad es que pocos pueden decir lo contrario. En República Dominicana no se ha prometido llegar a la luna e instalar allí algún proyecto social de desarrollo porque en el país no hay una estación para ese tipo de viajes…

Desde el punto de vista psicológico la mentira y el engaño sin límites es una patología. Es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad que tendría el afrontar la verdad de algunas cosas. Muchos trastornos psicológicos llevan asociada la mentira como forma de evitación de circunstancias. Sin embargo, a la larga, si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno psicológico considerable. El hábito de mentir en campaña electoral es ya una costumbre desde el seno de los partidos tradicionales.

¿A quién hace daño la mentira o el engaño? Puede hacer daño al destinatario, es decir, seguidores y población, pero en última instancia a quien más perjudica es al mentiroso, ya que le convierte en una persona poco fiable, indigna de confianza y carente de crédito.

Voy a permitirme citar cuatro tipos de mentiras en la conducta humana que pueden perfectamente aplicarse a los partidos políticos:

a) La mentira de forma esporádica y espontanea (todos alguna vez mentimos y argumenta la mentira haciendo suya la frase de que "el fin justifica los medios"). En los partidos políticos esa es una constante.

b) La mentira evolutiva, que comienza en la niñez y es reforzada por los padres/madres. En los partidos políticos esto ocurre cuando desde los inicios de la organización los dirigentes principales mienten e inculcan a sus seguidores “el arte de mentir” llegando a permear a la mayoría.

c) La mentira que suele darse por un padecimiento sintomático, (para obtener atención gracias a la creación de un falso personaje que nos da brillo y es para mejorar nuestra propia autoestima, inventando logros y consecuciones personales). Algunos partidos utilizan mucho esa artimaña, para decir que sus hombres y mujeres son los mejores, y además, dejar claro que la “organización es la fuerza del momento”. Cuando llegan al poder sus conductas inapropiadas ponen en evidencia la farsa.

d) Y la mentira efectuada como conducta repetitiva, la mitomanía, en la que se vive para y por la mentira; es la complicada y la que lleva a la mentira compulsiva. Si en el partido al que usted pertenece solo se miente, entonces la agrupación debe buscar ayuda para descontaminar el ambiente de sus estructuras, ya que de no hacerlo, su disolución está a la vuelta de la esquina.

¿Cuál es el efecto que produce la mentira en los electores cuando las promesas no son cumplidas? Producen emociones primarias: la rabia, la ira, el miedo, el disgusto y la tristeza. Esas emociones primarias pasan a ser secundarias; y al entrelazarse las dos, inevitablemente se llega a la violencia, al odio, al rencor, la ansiedad, el pánico y la depresión.

De ahí que la conducta de muchos militantes políticos, cuando se sienten engañados, es la de insultar y agredir verbalmente a sus ex-compañeros, llegando hasta abandonar las filas del partido. De la misma manera, por esa razón, también las comunidades reaccionan violentamente en protestas cuando se les engaña por medio de falsas promesas.

Las promesas de campaña electoral deben apegarse a la verdad, ya que la verdad es el fundamento de la vida humana que mantiene unidos los lazos sociales ya establecidos, calificando a las personas para vivir en armonía. En ese sentido, se debe promover, ante todo, una escrupulosa vigilancia para utilizar los medios disponibles para enseñar a comunicar y practicar la verdad como valores morales y éticos en los partidos políticos.

Esa vigilancia debe indagar sobre lo que se esconde detrás de cada promesa. Debe ser realizada por la población como forma de prepararse para enfrentar las mentiras de campaña electoral, y obviamente, mantener la observación luego que el partido llegue a ser administrador del estado.

¿Cómo enfrentar las mentiras de campaña electoral? Ese será el próximo tema.

Psicólogo Clínico