El fracaso del modelo económico dominicano

Por Carlos Luis Baron lunes 30 de julio, 2012

No cabe la menor duda que la República Dominicana ha experimentado un enorme crecimiento económico en el último medio siglo. Pero nos preguntamos como deben preguntarse todos los dominicanos. ¿Y para qué?, y a costa de quienes. Indudablemente que la pregunta tiene respuesta clara y contundente. Dicho crecimiento es el producto del ego desenfrenado de grupos elitistas que se han aprovechado de una sociedad débil y de un Estado carente de los mecanismos para controlar la ilegalidad monopólica de dichos grupos. Pero también de la irresponsabilidad y las excusas de toda la sociedad, sin exclusión de grupos, sectores, o clases sociales.

La miseria de la gran mayoría de la población y el abultamiento abusivo de una deuda pública que cada día se hace insostenible y más impagable, se traduce en una gran deuda social muy pesada para los hombros de un Estado golpeado y endeudado, esto ha generado que sectores tan necesarios para el desarrollo como son la educación y la salud se hayan degradados al máximo. Qué pena que eso suceda.

La población se ha triplicado en los últimos 50 años, en 1961, a la muerte del dictador Trujillo, el país apenas llegaba a tres millones de habitantes, en la actualidad viven en el territorio nacional más de 10, ese aumento desproporcionado ha significado deterioro de la calidad de vida del ciudadano común, porque el Estado y los medios de producción de la nación no han sido capaces de producir lo necesario para cubrir las necesidades básicas que la población demanda en sectores tan importante para el desarrollo de un país como son la educación en todos sus niveles, la salud, la seguridad ciudadana, y todos los servicios públicos que una sociedad moderna obliga a tener. Las riquezas que el país produce y lo que allí se queda no alcanza para cumplir con la obligación social.

Como ejemplos debemos de citar la transportación pública, esta es un total caos, aunque debo admitir que el actual gobierno ha hecho esfuerzo por corregir esa situación con el metro de Santo Domingo. Recientemente se ha suscitado un escándalo debido a la baja calidad de los productos cárnicos que consume la población, inclusive se ha encontrado que muchos de esos embutidos tienen seis veces más los niveles de nitratos y nitritos permitidos por la Organización Mundial de la Salud. Ni hablar de los feminicidios, ni del trabajo esclavo de niños en los campos de arroz, cuyas edades van entre los 6 y 16 años de edad. ¿Como es posible que una población se acostumbre a tanta ignominia? El actual modelo económico que tiene el país ha producido elites súper ricas, que ni montan en guagüitas voladoras ni carros destartalados, ni mucho menos comen embutidos nacionales, ni toman agua con materias fecales como están obligados los pobres a consumir. Por lo tanto es justo recalcar que si dicho modelo ha hecho muchas gentes inmensamente ricas, también ha producido millones de pobres con una velocidad tan acelerada que hace casi imposible que el Estado pueda satisfacer las necesidades de ese segmento poblacional cada vez más crecido y demandante.

El modelo neoliberal implantado en el país ha producido una revolución capitalista para las elites y ha aumentado de forma considerable las deudas sociales, ambientales, de educación y de salud. La miseria de la generalidad del pueblo es mayor ahora que en los tiempos de la tiranía de Trujillo. Y eso se puede afirmar sosteniendo que en aquel entonces no se veía tanta hambre de todo. Hoy hay hambre hasta de respeto, como se salva un país en esa situación.

Hace apenas 50 años que la República Dominicana era una sociedad rural, el 65% de su población vivía en el campo para gloria de todos sus habitantes, y la base de la economía del país se fundamentaba en las gratas riquezas que producía el agro, hoy todo ese modelo ha cambiado radicalmente, la economía se basa en entes de servicios y no de producción, por eso es que cada día se hace más difícil el abastecimiento de la canasta familiar.

En conclusión debemos de manifestar sin ningún temor, que el Estado tiene una gran deuda social con el pueblo, pero no toda la responsabilidad es del gobierno, también lo es de las elites económicas, y del pueblo en general. No es justo que en la UASD exista un 10% del estudiantado con más de ocho años malgastando los dineros del pueblo y no estudiando. Esos estudiantes sempiternos hay que expulsarlos sin derecho a regresar. Aunque se dice que la Nación ha crecido en su macroeconomía según los índices económicos del Banco Central y que ha tenido un crecimiento económico sostenido desde 1993 hasta la fecha, eso no indica nada para la justicia social, porque la cantidad de pobres y miserables ha aumentado de forma increíble aunque los ladrones y los corruptos, que no solo se encuentran en el campo político como muchos creen,-esos tal vez sean los menos-, sigan divirtiéndose pescando en rio revuelto. La corrupción vuela campante por todos los sectores.

El que se no paga la electricidad le roba al Estado, entonces ese elemento, aunque pobre, también es corrupto y ladrón, porque el gobierno tiene que comprar petróleo para generar electricidad. O acaso los ricos de nuevo y viejo cuño han aumentado aceleradamente sus teneres mediante la producción de riquezas, generadora de empleos, lo cual es loable, lamentablemente esa no es la realidad, pues de lo contrario no hubiera tanto desempleo y tanta miseria. Todo lo escrito indica claramente que el modelo neoliberal ha fracasado rotundamente.