El Fracaso

Por Carlos Luis Baron martes 13 de marzo, 2012

El enfoque de la vida en torno al fracaso es bastante agudo en esta sociedad occidental. Nuestro occidentalismo se ha vanagloriado del desarrollo de tecnologías, maquinarias, robots y demás, pero el problema en torno a nuestra existencia radica en la filosofía de vida en que concebimos al fracaso como algo estigmatizado.

Los occidentales, vemos los fracasos como huellas indelebles, como marcas imborrables, como huecos en el interior y matamos el verdadero sentido de fracasar y de las consecuencias que esto implica para nosotros desde un punto de vista objetivo.

Nos inculcan desde pequeño que debemos siempre de ganar y nos hacen ver el fracaso como algo anti-natural. Cuando fracasamos o no acertamos en algo, aprendemos más positivamente de nuestros errores y nos convierten en más conscientes de nuestros actos. La sociedad occidental mata la espiritualidad del fracaso y lo hace ver como algo permanente y eterno, llegándose muchos a sentir fracasados de por vida.

Los motivos de suicidios en la mayoría de los casos, depresiones, etc., son debidos a que esas personas se sienten fracasadas en término de vida y no conciben los desaciertos como un asunto filosófico, como un asunto natural en la que todos fallamos, aunque fuera en diferentes campos. Muchos consideran que las razones del fracaso se derivan de la falta de entendimiento o virtud.

Sin embargo, no es así, cometemos errores y fracasamos, porque no somos perfectos, flaqueamos, nos airamos, maldecimos y hasta odiamos, somos entes interpersonales. Pero todo esto es parte de nuestra naturaleza y de la vida, debemos amarlo y sacarle todo el provecho debido a nuestros lados negativos y positivos. Nos enseñan a creer que no podemos crecer y ser mejores aprendiendo de él o de ellos.

Si cree siempre en ti, aceptando tus errores y con plena voluntad de perfeccionarte, aprenderás de todos los lados de la vida, te harás mejor persona y te sentirás más feliz contigo mismo.