El fraude electoral en cuatro dimensiones

Por Carlos Luis Baron sábado 5 de mayo, 2012

El candidato presidencial del PLD, sus estrategas y su Comando de Campaña han orquestado su intento de fraude electoral en cuatro escenarios posibles. El primero lo representa la opinión pública. Ganar la batalla electoral en el amplio escenario de la opinión pública es su primer objetivo. Para ello, contrataron a cientos de voceros e interactivos que vienen haciendo “su trabajo”, diariamente, en decenas de programas de radio y televisión.

La propaganda gráfica del candidato oficialista, a través de vallas, afiches, bajantes y volantes, es tan intensa en las plazas públicas, en las calles, avenidas y carreteras que la gente sensata incluso se ha quejado ya de esa “contaminación visual” sin precedente.

Los espacios pagados desplegados a todo color en los diarios de circulación nacional son tan frecuentes que mucha gente se resiste a hojear sus páginas, temerosa de sentirse apabullada por la propaganda de orientación nazi fascista. Abundan también en las páginas de los diarios las declaraciones excesivamente triunfalistas de los voceros del continuismo.

Los analistas, plumíferos y escribanos son caja de resonancia que repiten sin pudor la “línea bajada” del Comando de Campaña que dispone también de una amplia red de “sicarios de la comunicación”, cuya misión es “matar” la reputación del contrario.

Asimismo, en las redes sociales y medios digitales tienen apostados a sus francotiradores y para redondear su estafa a la opinión pública, han contratado, o comprado, a numerosas empresas encuestadoras, algunas de ellas fantasmas, o desconocidas en República Dominicana, con el avieso propósito de “reforzar” una imagen ganadora que contrasta con el amplio fervor popular que se ve en las calles a favor de Hipólito Mejía.

Son tan descarados que ni siquiera esperan que el resultado de una encuesta sea bien masticado por la opinión pública, cuando ya disponen de otra, lista para dispararla. Una encuesta tumba el efecto de la otra.

Y todas dan cifras aparentemente disímiles para aparentar falsas discrepancias, pero todas colocan al candidato títere ganador en primera vuelta. Fijar en la opinión pública la idea de que ganan en primera vuelta es el truco mejor concebido, que el Presidente en campaña repite también en cada lugar que visita a inaugurar obras públicas.

Un segundo escenario del fraude electoral se verifica en la práctica corrosiva del clientelismo político. Los fondos públicos son devorados por una nómina estatal que sobrepasa los 700 mil empleados, sin incluir a los beneficiarios de las nominillas ocultas que abundan en cada institución del Estado dominicano. El Programa Solidaridad, concebido por ellos con propósitos demagógicos y electoralistas, beneficia a más de un millón de personas de escasos recursos económicos.

Los camiones del Plan Social de la Presidencia, repletos de cajas con alimentos, se adelantan a las caravanas del Presidente, del candidato y la candidata. En cada encuentro provincial o regional, los repartos de alimentos son acompañados de sonrisas y discursos ruidosos que enfatizan la idea de que ganan en primera vuelta.

Con el escenario de la opinión pública “trabajado”, o acondicionado, y creyendo que tienen en sus bolsillos a más de dos millones de electores atrapados por su aberrante política clientelar, ahora fijan su mirada en un tercer y cuarto escenarios, ambos previstos para el 20 de mayo.

El día de las elecciones, tempranito, agentes de la mafia palaciega van intentar la compra masiva de cédulas a personas que, mediante llamadas telefónicas, fueron previamente identificadas con el principal candidato de la oposición. Esa práctica fraudulenta es muy bien conocida por los agentes del continuismo y en las elecciones parciales del año 2010 le dio excelentes resultados.

Concluidas las votaciones del 20 de mayo, en la tardecita, la mafia palaciega evaluará las tendencias de las elecciones; si la tendencia le favorece y creen que ganaron las elecciones, probablemente desistan del cuarto escenario del fraude, el que tienen montado con el “protocolo” o reenvío de los resultados electorales. En ese momento crucial, el Presidente de la Junta Central Electoral y su equipo, que son personeros de mucha confianza de la mafia palaciega, jugará su rol estelar a la hora de reenviar los resultados electorales, previamente reconocidos por sus aparatos tecnológicos.

Se cree que en el reenvío de resultados a los partidos políticos y medios de comunicación es donde residen las mayores posibilidades del fraude electoral orquestado por la mafia palaciega y toda su compañía. El intento tendría algún parecido al fraude que, en las elecciones del año 2000, perjudicó al candidato Demócrata de los Estados Unidos, Al Gore, en el estado de la Florida. El truco consiste en que “cuando se emite una información, se supone que debe llegar sólo a un receptor predeterminado, pero alguien con conocimiento de los protocolos de Internet, puede desviar esa información hacia otra terminal, alterarla y luego reenviarla al receptor o receptores finales”. Es lo que el pleno de la JCE ha aprobado para la transmisión de los resultados electorales del 20 de mayo.

Las actas de votación de cada mesa, de cada centro, serán escaneadas y enviadas primero al Centro de Cómputos de la JCE para “un reconocimiento inteligente de caracteres” y tan pronto termine ese “reconocimiento”, entonces serán reenviados a los partidos políticos y medios de comunicación.

Se piensa que durante ese “reconocimiento” previo, los técnicos al servicio de la mafia palaciega harán su trabajo, alterando parte de los resultados contenidos en las actas de votación para favorecer al candidato títere que vería de esa manera hacer realidad su sueño de pasarle el rolo a Hipólito Mejía en primera vuelta.

Por supuesto, los escenarios del fraude previsto para el día de las elecciones podrían ser realidad, si el pueblo y su amplio ejército de defensores se dejan hacer coca. Ya veremos.