El Gabinete

Por Carlos Luis Baron martes 26 de junio, 2012

Hay muchos políticos y representantes sociales, que equivocan el tiro, cuando analizan el gabinete. En la República Dominicana en el desarrollo de las actividades del gobierno, solo cuenta la voluntad y la dirección del Presidente de la República.

Puede ser que un Presidente, y en este caso Leonel Fernández es así, escuche a sus ministros, y trate de ajustar sus sugerencias a la línea que traza, pero lejos se está de qué sea el cabeza de una secretaría el que mande.

Por consiguiente, más parece la ilusión de los busca-empleos, poner tanto énfasis en la composición del gabinete, cuando en lo que si se tiene que estar claro es cual es la línea política y social del entrante gobierno.

Se supone que a un ministerio va un profesional serio, capaz, conocedor del área donde va a trabajar, pero no tiene alas para volar por una ruta propia, aunque su opinión sea tomada en cuenta.

Creo que es importante que se escojan a los cargos ministeriales profesionales que sean reconocidos por su seriedad y capacidad, y sobre todo, en disposición de sacrificarse por el bien colectivo.

Pero la línea política y económica del Gobierno dominicano la traza el Presidente. Da la impresión que es el gabinete que manda al presidente, y eso no se corresponde a la realidad.

En época de los gobiernos del doctor Joquín Balaguer había vendedores de ilusiones que ponían énfasis en el gabinete que presentaría el mandatario, y eso era secundario.

El doctor Balaguer no le daba importancia a su gabinete, y lo mismo designaba a un criador de ganado en Bellas Artes, que a un periodista sin empleo en la secretaría de la presidencia. Balaguer era el Estado y los demás sus empleados Lo que importa es la linea general, es el compromiso de Estado, es el impulso a un área determinada de desarrollo, y eso lo impregna el Presidente.

Si cada ministerio tuviera independencia de criterios, y no fuera un gerente limitado a su área, la administración pública sería un verdadero caos. La unidad y la conformación de una estela de lucha, de un programa, lo da el Presidente de la República.

El próximo Presidente tiene líneas bien claras en la economía, la seguridad ciudadana, la asistencia a los pobres, sólo tiene que comenzar a trabajar desde el 16 de Agosto.

Ahora, si necesita a los hombres que vayan ejecutando ese programa, que hagan el trabajo del día a día, que tengan la suficiente capacidad para saber lo que quiere el Presidente y llevarlo a cabo.

Un ministro es un empleado que puede ser destituido por un decreto, y todo el programa trazado pasa a ser ejecutado por otros. Entonces los hombres a trabajar no son tan importantes, sino las ideas del Presidente.