El Gobierno de Danilo: “Tecnocrático o Político”

Por Carlos Luis Baron miércoles 20 de junio, 2012

Cada período histórico es producto de circunstancias políticas y socioeconómicas muy particulares de la humanidad. Este siglo XXI está obligando a los pueblos al establecimiento de gobiernos tecnócratas y políticos como simbiosis obligatoria, producto de la crisis universal que viven la mayoría de las naciones del mundo.

El termino tecnocracia significa literalmente el gobierno de los técnicos, es decir es dirigido por un técnico que orienta sus decisiones de manera eficaces por encima de las consideraciones políticas, ideológicas o sociales.

El gobierno tecnocrático ha vuelto a la palestra pública a principio de este siglo, no obstante debemos establecer que sus orígenes se remontan al Siglo XIX, cuando el filosofo y sociólogo francés Claude-Henry Rouvroy, conde de Saint-Simón, estableció en su obra “Reorganización de la Sociedad Europea”, (1814) es el primero que propone para el poder político a los que tienen la capacidad de transformar a Francia en lo económico, a los dirigentes industriales y los técnicos augurando el reemplazo de la política por la ciencia de la producción. La sociedad industrial, científica y tecnológica que es fundamental para el desarrollo y grandeza de las naciones, no es producto del azar, ni de la tribuna pública, sino, realidades concretas que no admiten distracciones políticas.

Nos permitimos establecer que en los años de la década del 1930 en América se redescubre el termino de Gobiernos Tecnocráticos, forzado por la gran depresión norteamericana, en la que para el proceso de industrialización guiados por químicos, físicos, economistas e ingenieros, se consideraban que estaban dotados de las herramientas para gobernar el proceso industrial empresarial, por ende, estaban capacitados para gobernar las instituciones del estado, por ser el dinamo del desarrollo de la sociedad en expansión dejando atrás la Gran Depresión Norteamericana.

En esa década la mayoría de los gobiernos en América Latina eran dictatoriales, por lo que la clase política estaba al servicio del ejecutivo para el manejo de la supra estructura de la sociedad, mientras que las instituciones eran forjadas por tecnócratas, simplemente hay que revisar la instauración en la República Dominicana de las Secretarías de Estado, Direcciones Generales, Banco Central, Banco de Reservas y el Instituto Dominicano de Seguros Sociales, IDSS, que sus primeros ejecutivos eran tecnócratas.

Actualmente los vientos que soplan desde la Unión Europea, golpeada de manera brutal por una crisis económica que amenaza su integridad monetaria, el “euro como moneda única”, está obligando a los diferentes países replantearse el tipo de gobierno que deben implementar. El economista Mario Monti al jurar como Primer Ministro de Italia al relevar a Silvio Berlusconi, tomo la ruta de establecer un gobierno tecnocrático y hasta la fecha Italia ha logrado detener los impactos negativos de las calificadoras de riesgo sobre los bonos y otros documentos financieros que son los parámetros que guían los mercados y la economía de los diferentes países.

El ganador de las elecciones griegas, Antonis Samarás, líder de Nueva Democracia, recibió el encargo de mano del Presidente Saliente Karolo Papulas, de constituir un nuevo gobierno, que ha prometido será de consenso nacional y tecnocrático para abordar la crisis que estremece a Grecia.

La República Dominicana se ha caracterizado por estar gobernada por gabinetes eminentemente políticos, en la que los técnicos han jugado un papel de subalternos ministeriales, dirigidos por neófitos que terminan empoderándose de las herramientas necesarias para encausar con el piloto automático las instituciones bajo su tutela, y que en ocasiones son manejadas como un botín de guerra de manera personal y clientelar creándose desajustes administrativos y éticos para el estado.

En nuestro país que el proceso de transición dura tres meses, distinto a Grecia que el mismo día el Primer Ministro Electo forma gobierno, estamos en medio de expectativas ante el nuevo gobierno, porque no es un secreto para ningún sector de la vida nacional los retos que aguardan al nuevo ejecutivo, como son déficit fiscal, desajustes en la aplicación del presupuesto nacional, según la Cámara de Cuenta, implementación de una reforma fiscal, la obligatoriedad de constreñir los gastos del gobierno, la deuda externa que toca el techo de nuestras capacidades de endeudamiento, disminución de la hipertrofiada nomina publica, con la dificultad que los empleados súper numerarios son parte de la herencia política de su partido, la obligatoriedad de estimular el sector privado para la creación de empleos y estimular la producción nacional, replantearse una nueva política en aéreas en crisis a nivel mundial como el turismo que es uno de nuestro pilares, mejorar nuestro intercambio comercial a lo interno del Tratado de Libre Comercio con Norteamérica, Centroamérica y el Caribe.

Auspiciar nuevas políticas de intercambios con Haití, en las que deberá formalizar un Trato de Beneficios Recíprocos con Haití, al estilo del Gran Trato del Presidente EE.UJ Theodore Roosevelt, quien dicho sea de paso fue el primer presidente norteamericano en ganar el Premio Nobel de la Paz, en el año 1905. Este Gran Pacto, tenia políticas sociales y comerciales hacia sus vecinos muy favorables para las partes, entre las obras cumbres que realizó esta el Canal de Panamá.

Finalmente, nos preguntamos este próximo gobierno será un gobierno para el pueblo o para los políticos, tendrá importantes componentes tecnocráticos con una alianza estratégica con el sector privado para estimular el desarrollo sostenido del país, con la implementación de políticas verdes, energías limpias, aumentar el gasto en salud, educación, el combate científico y eficaz de la inseguridad ciudadana, políticas sociales compensatorias, alejarla de los resquicios clientelares de la tarjetas Solidaridad, Senasa, Bono Gas, Bono Luz, etc. El último gran reto del nuevo presidente será establecer políticas eficaces para combatir uno de los males ancestrales de la sociedad dominicana, la corrupción de estado. ¡Suerte Sr. Presidente!