El gobierno de Danilo y Margarita y la empatía social

Por Carlos Luis Baron viernes 31 de agosto, 2012

Construir empatía y conexión social debe ser una de las prioridades del gobierno recién instalado de Danilo Medina Sánchez y Margarita María Cedeño Lizardo.

Los gobiernos más legítimos en el estadio histórico en que vivimos no son aquellos que ganan las elecciones con el mayor porcentaje de sufragios.

Los gobiernos más legítimos son aquellos que logran mayor empatía entre las decisiones que toman quienes dirigen las instituciones públicas y el pensar y requerimientos de los actores de la sociedad organizada y de la población en su conjunto.

Por eso, los gobernantes sabios, cuando deben tomar decisiones claves y trascendentes, sabiendo aún, cuáles son las medidas que más convienen aplicar, antes de proceder, montan un escenario para que algunos sectores de la sociedad perciban que están siendo consultados, porque la opinión y parecer de ellos es muy importante para quienes dirigen la Nación.

Algunos analistas definen el hecho como la ciudadanización de la política. En esencia no es más que convertir a los sectores organizados de la sociedad que son dinámicos en la construcción de demandas y opinión pública en coparticipe de las medidas tomadas.

La legitimidad del poder político se construye en el día a día, con la forma de gobernar y con las técnicas y procedimientos utilizados por quienes dirijan la Nación en procura de sincronizar el proceder de las actuaciones públicas con el sentir y deseo de las mayorías nacionales.

La construcción de empatía social debe ser parte importante en la agenda del gobierno de Danilo y Margarita.

El caudal de inteligencia racional que caracteriza al liderazgo de Danilo Medina Sánchez, un hombre sencillo y humilde con profundos pensamientos, pero también, con el don de la sabiduría que le permite escuchar, debe trazar el modo operandi del nuevo régimen; sumado a la naturaleza del liderazgo con sentido humano de Margarita Cedeño, de antemano garantizan buenos resultados en el uso de esas técnicas de construir conexión y empatía social.

El momento de grandes retos y desafíos en que Danilo y Margarita asumen el poder político requiere de la búsqueda constante de conexión y empatía social.

Este gobierno que tomó posesión el pasado 16 de agosto del 2012 para que madrugue con éxito, en su política de comunicación, debe tomar en cuenta dos hechos: El primero es que la alta aprobación del gobierno de Leonel Fernández se debió a su forma empática social de ejercer el poder; y segundo, que la forma sabia como el presidente Danilo Medina estructuró el Gabinete de Gobierno, llevó decepción a una parte importante de la población.

A veces los gobiernos quedan marcados por acontecimientos que se producen al inicio. La conexión entre las nuevas autoridades y el electorado es como un matrimonio, puesto que el comportamiento en las primeras semanas y meses es determinante para que las parejas se entiendan y concluyan en que fue correcta y atinada la decisión de decidir unirse para construir un porvenir junto.

Los nuevos gobiernos, independientemente de las limitaciones y dificultades financieras que encuentren, deben ser optimistas hasta el punto de que los votantes nunca lleguen a la conclusión de que se equivocaron con su elección. En la construcción y alimentación permanente de ese optimismo juega un papel fundamental la comunicación política, el emprendurismo en las actuaciones en el contexto de construir empatía y conexión social.

La construcción de empatía social debe ser parte elemental de la agenda tanto del Primer Mandatario como de la Segunda mandataria de la Nación. Como el presidente Danilo Medina ha congelado el inicio de construcción de nuevas obras por un año, la puesta en marcha de una agenda permanente de construcción de empatía y conexión social le permite al gobierno ganar tiempo. Empero, el método es una sana ganancia de tiempo, pero también, es una acción positiva para la democracia, y no un embullo o embaucamiento como pensar algunos.

La difusión de los escenarios de construcción de empatía y conexión social deben formar parte de las noticias que el gobierno comunique en el día a día a la población.

La política hoy es una batalla diaria por la construcción de opinión pública. El gobierno se enfoca en construir opinión pública favorable sobre sus acciones y sus planes, mientras que la oposición se enfoca en construir opinión pública negativa sobre el régimen.

En esencia, todos los sectores de la vida nacional –empresariales, religiosos, sindicalistas, académicos y actores sociales- quieren que los gobiernos le escuchen.

Quienes dirigen la Nación en esta era mediática, sociedad del conocimiento y de la globalización, inteligentemente deben dejar entrever que para hacer buena gestión necesitan de la participación de estos, aunque en el fondo no sea así.

Cuando los actores sociales perciben que escuchar sus puntos de vistas es importante para quienes dirigen la Nación, entonces sincronizan y son empáticos con el gobierno. Asumen posiciones de respaldo al régimen. Inclusive, llegan al punto de respaldar decisiones públicas que implican grandes cargas y sacrificios para la población.

El error de muchos gobernantes en America Latina, y que fue el caso de Hipólito Mejía en la República Dominicana, cuando gobernó la Nación en el periodo 2000-2004, radica en que apelaron a los agentes y actores representativos de la sociedad civil organizada –llámese liderazgos empresariales, religiosos, sindicalistas, activistas sociales y reputados académicos-, sólo cuando el gobierno estaba en dificultades.

La clave y la técnica eficaz para hacer gestiones de gobiernos con alta legitimidad y empatía social, consisten en convocar a estos actores de forma rutinaria, y no sólo cuando el gobierno esté en aprietos y necesite que estos les den el respaldo a sus iniciativas.

Empero, la construcción permanente de empatía social es un proceso que debe ser asumido no sólo por el presidente Danilo Medina Sánchez y la vicepresidenta Margarita María Cedeño Lizardo.

La construcción de empatía y búsqueda constante de legitimidad social debe ser parte de una cultura del gobierno, y por tanto, debe ser entendida y asumida por todos aquellos que manejen instancias de poder público.

Cada día, desde la misma sede del Capitolio, pueden salir imágenes y mensajes noticiosos enviados a la población, sobre una actividad de construcción de empatía y conexión entre el poder público y las entidades de la sociedad. No tiene que ser sólo el Presidente quien se reúna con estos actores, en algunos casos pudiera ser la Vicepresidenta, el Ministro de la Presidencia, el Ministro Administrativo o cualquier otro funcionario de importante jerarquía.

De ese modo, el Palacio Nacional, además de la sede toma de decisiones públicas se convierte en la sede de construcción de empatía y conexión social.

Los encuentros entre los representantes poder público y los voceros y representantes de las entidades de la sociedad, estarán siempre dentro de las noticias mejor acogidas y valoradas por la población.

La puesta en marcha de esta estrategia ayudaría al gobierno a ganar cada día la batalla mediática. Puesto que, en ciertas medidas, la acción política en estos tiempos consiste en una batalla de construcción de opinión publica entre gobierno y oposición. En esa batalla, según sugirió la experta y responsable de la comunicación en el gobierno de Ronald Reagan en los Estados Unidos de Norteamérica, Leslie Janka, que es el mejor referente académico y científico de una estrategia eficaz de comunicación desde el gobierno: “gana quien más y mejor comunica”.

En la sociedad moderna, la política no puede hacerse ni llevarse a cabo en contra de la opinión pública o sin el concurso de ésta. Los poderes públicos descansan sobre el consentimiento popular.

El ejercicio de la democracia requiere de consenso y participación social. Por eso, es vital una estrategia de comunicación para difundir de forma adecuada las acciones. El éxito de la administración del presidente Ronald Reagan en los Estados Unidos se debió en gran parte al uso de una correcta estrategia de comunicación. Leslie Janka, secretaria de prensa de Reagan esbozó su estrategia del modo siguiente: “Los medios tomarán lo que nosotros les entregamos”. Adujo que todos los días, incluyendo los viernes, había que poner documentos bien preparados a disposición de la prensa. De ese modo el gobierno se convertía en el principal productor de las noticias de la noche.