El Grito de los abandonados

Por Carlos Luis Baron domingo 4 de marzo, 2012

Lo que podría llamarse como la mayor confluencia y efervescencia de Lambones, Figureros, Buscapuestos y beneficiarios de la politiquería dominicana, tuvo lugar la pasada semana durante la celebración de la semana, valga la redundancia, de la mal llamada independencia dominicana, que todos los años reune al mismo grupito de pusilánimes y desvencijados, de todos los calibres, los que abundan en la fauna de los despatriados y apropiapatriados, de una selva que, en su interior se resienten de pertenecer a ella, por infortunio, ya sea de nacimiento, ya sea de origen, llamada República Dominicana, la Cenicienta de los corruptos del erario, beneficiarios indignos, hijos malditos de la Gran Puta y de una prostituta, llamada Impunidad.

Juntos a ellos se vieron los politiqueros y funcionarios del gobierno que se caracterizan por su vagancia y figureísmo de primera linea, comparoneándose con políticos que ostentan cargos públicos, lo que les produce a los Putos y Putas del patio y del traspatio, tanto de aquí como de acullá, una eyaculación u orgasmo de concuspicencia y placer egolátricos, en su existencia improductiva, de parásitos y parásitas sociales, de sánganos y sánganas que viven de las tetas, los senos y las nalgas…….y otras áreas pudendas de la Hacienda y el Estado Dominicano.

Todos y todas se desviven en su desvarío por una clase de vida que jamás soñarían alcanzar, y que sólo pueden darse con el subsidio y el patrocinio del pueblo dominicano, el cual paga con sus carencias y necesidades más perentorias,–prolijas para enumerar y hartos conocidas– los lujos, deseos y vidas de complacencia de estos oportunistas de la vida, otroras montaburros de campos atrasados, inquilinos de cuartuchos de traspatios de callejuelas barriales, o ricos y riquitos encaprichados descendientes de ladrones o usufructuarios de riqueza colectiva.

Pudieron verse entre los fiesteros a viejos chochos buscando dar su último zarpazo, rayando su senilidad, pseudoartistas, explotados; expertos en las malas artes del submundo de los —marrulleros, serrucheros, tumbapolvo, truhanes, circulistas excluyentes, ingratos de su madre y de su patria, y de ingénuos que confiaron en ellos– ; mediocres que no llegaron lejos, –y ahora viven de la politiquería y de un salario para vagos del Estado Dominicano–; asi como enganchados a politiqueros, aspirantes a legisladores y legisladoras, de última hora, para aprovechar el mango bajito que los pondrá a disputarse una nueva curul—como un pleito de perros y perras o garata con puños–; a comunicadores de nuevo cuño, a comerciantes y empresarios quebrados por su incapacidad y vicios de vagos acomodados, a visitadores y lambones del cicatero del Cónsul de aquí, El Vago y Vividor Mayor, a visitadores del Consulado, buscadores de limosnas y prebendas clientelistas, cubiertos por los andrajos de sus indignidades , subvaluados en su honor, indiferentes e insensibles del infortunio de sus coterráneos, tanto en su tierra como en la diáspora, y a mendigos de la caridad pública, impregnados de fatula y estrafalaria representatividad.

Se vieron también Velones y velas güira—como dicen los Puertorriqueños–, roedores de mesas y comilonas gratis, comunicadores lambeojo y pordioseros de publicidad, dueños de kioscos mediáticos, cayéndose de calamidad, asi como paracaidistas y arribistas de todos los calibres y estofas de la peor calaña, buscando a quien clavarle el aguijón de su veneno paralizante, pero también se vieron algunos bobos, alelaos boquibierta, pendejos y cuernudos, que todavía creen en que puede haber un mejor País para todos, en medio de este laberinto marañoso y engañoso de inicuos y sinvergüezas.

Todos estarían muy nerviosos y ansiosos porque en menos de tres meses habrán elecciones en la República Dominicana, y se espera que otra vez cojan al pueblo de pendejo para elegir a los que seguirán robando, no importa si están vienen o llegan, haciéndose millonarios a expensas de los estúpidos borregos, ignorantes y analfabestias , que nunca van asimilar quienes son sus verdugos y sempiternos enemigos.

Se espera que en estas reuniones de aparente sociabilidad patrióticas, entre mansos y cimarrones, se produzcan los contactos de lugar para seguir maquinando con sus componendas y confabulaciones de aposento, que seguirán martirizando al pueblo dominicano, que por tantos años ha tenido que sucumbir ante sus engañifas y patrañas, cuyas secuelas han sido una miseria existencial, perenne y retranca del subdesarrollo de una nación que subyace impávida por su insensibilidad e indolencia ante su propia desgracia, bajo los designios de todos estos traidores, malandrines y depredadores, que han llevado a un país que el poeta nacional Pedro Mir, describió y colocó en la misma trayectoria del Sol, donde los campesinos no tienen tierra, sino que agonizan y vegetan en las ciudades arrabalizadas y los campos abandonados.

Gente humilde que se la está llevando quien lo trajo,—por no mencionar aquel maléfico destructor, enemigo de la vida y amo de la muerte– cuyo gobernantes y funcionarios les importa un comino su azarosa suerte, aunque en la República Dominicana aquel personaje infernal, ya tiene sus homólogos con sus secuaces politiqueros, demonios mortales, físico- terrenales, habitantes repudiables y repugnables, de una selva caótica donde los leones y cocodrilos devoran las ovejas. Este es El Grito de los abandonados.

! Oh Padres de la Patria, mártires desolados, si desde vuestras tumbas supiérais, de la clase de víboras, por las que habéis hecho en vano vuestro