El hazmerreír de Hubieres e Hipólito

Por Carlos Luis Baron miércoles 21 de marzo, 2012

Si lo de Pedro Catrain (astrólogo catastrófico) -su anuncio de apoyo a Hipólito- fue de lo mas folklórico, el de Juan Hubieres (líder de “los dueños del país”) fue una caricatura horrible, y por demás, un simbolismo extremo de con que pasta Hipólito volvería a embarrar el país. Sin obviar, por supuesto, la escena del grotesco y repulsivo uso de la figura del Che en la firma de una ‘burrada’.

Ese acto político-electoral entre Hipólito y Hubieres, es la prueba más fehaciente de que para el ex presidente la patria es un potrero y una voladora. Además, el acto encierra otra lectura-locura: nos revela que el caos y la delincuencia pueden ser políticas de estado. Porque ¿quién garantiza que, en un remoto gobierno de Hipólito, Hubieres no sea investido ministro de Interior y policía, o más cónsono a su tradición de guerrillero-empresario, director de AMET?

Ya quisiera ser el vate Andrés L. Mateo para poetizar ese acto genuino, ético y patriótico (¿?) de Hipólito y Hubieres. Pero a que el vate no se atreve, siquiera, a asomar su nariz en ese jardín o Edén. O acaso, ¿será que su poesía política-electoral es de una sola vía?

Pero mirándolo bien, parecería que el país -¿o el destino?- ha decidido salir de golpe y porrazo de una ‘camada’ de personaje-políticos de antología. Si no, que alguien me explique porqué han terminado juntos y en el mismo corral: Hipólito, Amable, Pimentel, Hubieres, Lockward, Inchausty, y la magdalena, Taina Gatreaux. Algo, curiosamente, fortuito, ¿no?

Sin embargo, y parece inequívoco: el país está cambiando, o sino: ¿es que andamos de regreso?

Definitivamente, esa imagen de Hipólito y Hubieres, es el regreso: al caos, a la quiebra y al abismo. ¿Quién quiere eso? ¿Quién? Sin duda: sólo el PPH.