El impacto de Hatuey De Camps

Por Carlos Luis Baron viernes 9 de marzo, 2012

La desazón causada en los dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana ha sido el primer impacto percibido con la declaración de apoyo a la candidatura de Hipólito Mejía por parte del licenciado Hatuey De Camps y su Partido Revolucionario Social Demócrata.

Los principales dirigentes peledeístas y voceros del candidato Danilo Medina hablaron sobre el asunto para minimizar el acuerdo programático suscrito entre el PRD y el PRSD. Las reacciones indican que el trascendental hecho político les ha dolido.

Los peledeístas azuzan para causar conflicto en el PRD, dada la peculiar actitud del presidente de la organización, Miguel Vargas, frente a la campaña electoral en que está inmerso su partido. Persiguen agudizar las presuntas contradicciones entre el candidato y el presidente del PRD.

Ahora Vargas es sujeto de simpatía y compasión de los miembros del partido morado. En lugares de trabajo y otros ambientes, los peledeístas asumen la defensa de Vargas para presentarlo como una víctima de Hipólito Mejía.

Los bien remunerados analistas del PLD promueven que De Camps desplazará a Vargas de su puesto. Y Vargas demuestra que se deja dar la cuerda cuando advierte que no es barrendero del comando de campaña, para aludir el hecho de que su compadre Hatuey muestra una escoba para barrer la corrupción del peledeísmo.

En verdad, la personalidad de Hatuey De Camps encierra una innegable vocación de liderazgo. Donde ha estado ocupó posición de principalía. Vargas, incluso, fue siempre seguidor suyo. De Camps facilitó que el presidente Mejía lo designara ministro de Obras Públicas.

Con esta sutil campaña sucia, el PLD minimiza el pacto sobre 27 puntos con soluciones a problemas fundamentales en salud, educación, vivienda, orden público, entre otros, suscritos entre el PRD y el PRSD. ¿Qué otra alianza política ha revelado ese tipo de acuerdo? Creo que ninguna.

Hatuey De Camp creció en el PRD, pero se fue, no es miembro de esa organización, es presidente de otra, resulta una evidente perversidad tan solo insinuar que será presidente del PRD, organización que se rige por estatutos.

Creo que De Camps tiene una deuda con la militancia perredeísta a la que desamparó cuando se ausentó. En el mejor de los casos podría reivindicarse con esa masa que lo ha querido y admirado desde que era un dirigente juvenil.

Quienes piensan que Hatuey De Camps no suma a la candidatura de Hipólito Mejía, deberían recordar que en los comicios de 2004 éste llamó a votar por el diablo, y la población correspondió a su llamado. Si llamara ahora a votar contra el diablo ¿Por qué no habría de obedecerle ese mismo electorado? Creo que lo hará.