El invierno Árabe en Siria

Por Carlos Luis Baron sábado 15 de diciembre, 2012

Los dictadores obcecados con el poder, solo ceden cuando ya no hay espacio para la negociación, la mayoría de naciones del mundo, han decidido legitimar a los rebeldes sirios en armas, por entender, que representan la voluntad de un pueblo que no tiene otro mecanismo, que no sea la sublevación, la rebeldía contra un poder que no conoce límites, ni solución de continuidad en la aplicación de políticas absolutistas, con puño de hierro contra toda una nación.

Existen constancias de los esfuerzos diplomáticos a lo interno de los organismos multilaterales, como la Organización de Naciones Unidas, con el interés de conciliar las partes en pugnas, para dar paso a una transición democrática en Siria, que se inicio el 26 de enero del 2011, producto del contagio por otras protestas en la región, las cuales exigían cambios profundos a sus respectivos gobiernos, como fueron los casos de Túnez, Libia y Egipto. Las exigencias eran fundamentalmente libertad, democracia, respeto a los derechos humanos y cambios sociales. Este movimiento fue bautizado como la Primavera Árabe.

La señal que le envió el pueblo sirio al gobernante Partido Baath y los llamados Tribunales del régimen, incendiándolos el 18 de marzo del 2012. Damasco, una capital apacible, fue escenario de protestas, al igual que Homs “Capital de la Rebelión”, Banias y en Daraa donde el torbellino popular superaba todas las expectativas de sus organizadores. La masacre contra los que organizaron y participaron en la rebelión popular fue de una gran magnitud, se habla de más de 9000 muertos y desplazados en un número no cuantificable por los observadores internacionales.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, levantó su voz para protestar por la salvaje represión que era objeto este pueblo, y en abril del 2012, el Consejo de Seguridad, envió una Misión de Supervisión de las Naciones Unidas a Siria, para inspeccionar el cese al fuego y el cumplimiento del acuerdo de los seis puntos.

En Siria todas las gestiones fracasaron, hasta la del apóstol de la paz universal, Kofi Anam, quien tras agotar los esfuerzos diplomáticos optó por retirarse, llevándose entre la chaqueta la frustrada hoja de ruta, que había elaborado para la paz y discutido con el gobierno Sirio.

Se puede aplastar a los contrarios internos, por la diferencia de logísticas en la lucha por el poder, pero, hasta la fecha, ningún gobernante o dictador, ha podido vencer a la comunidad mundial, cuando esta asume de manera resuelta, tomar parte del conflicto para detener la barbarie que significa una guerra civil, entre las fuerzas leales al déspota entronizado en el poder, y el pueblo que quiere liberarse de la opresión y la falta de libertades sociales y políticas.

El Presidente Barack Obama, Premio Nobel de la Paz, siempre apostó por una salida negociada, pero la obcecación y terquedad del actual presidente Bashar al-Assad, no ha dejado el resquicio a la diplomacia, la cual con sus herramientas persuasivas tiene la virtud de acuerdos civilizados, tomando en consideración aspectos humanitarios en beneficio de los mandatarios, excepto aquellos que son acusados de crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad.

El dictador sirio, tuvo la magnífica oportunidad de una salida negociada, y la rechazó siempre de manera arrogante y desafiante a todas las instancias internacionales, quizás amparado en su alianza con terceros, que constituían un obstáculo a nivel de la ONU, para lograr estos objetivos.

Es importante consignar que la asimetría en el eje de poder, entre el Frente Nacional Progresista, coalición del parlamento, compuesto principalmente por el Partio Baath, con 134 puestos y otros nueve miembros representan a 35 partidos políticos.

Lógicamente, perdió la perspectivas reales de que China, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea al final se pondrán de acuerdo en aras de preservar la paz mundial.

Rusia ha realizado grandes esfuerzos para que la OTAN, no intervenga a Siria, el 13 de diciembre, la Voz de Rusia , se hace eco de la noticia de que el presidente del Comité Militar de la OTAN, el General Knuds Bartels, no tiene planificado intervenir en Siria, estas declaraciones han sido cuestionada en función de la posición adoptada por Estados Unidos, la Unión Europea y más de cien países en el mundo que respaldan y reconocen a los rebeldes como los legítimos representantes del estado Sirio.

Hasta la Liga Árabe suspendió a Siria de sus filas en noviembre del 2012. Sin aliados es insostenible la posición del sector oficialista, aferrado al poder como naufrago al salvavidas.

Rusia, ha sido un aliado firme al Presidente Bashar al-Assad, y en las últimas horas ha dado muestro de que el fin del dictador esta cerca, a tal punto, que Moscú hace planes de contingencia para evacuar a sus ciudadanos, y la misma OTAN asegura que ese régimen tiene los días contados y se aproxima vertiginosamente al colapso.

El autor ex embajador dominicano en Alemania, Rep. Checa y Rep. Polonia.