El juicio político contra Bill Clinton entra en libros historia

Por martes 27 de diciembre, 2005

Washington, 27 dic (EFE).- El escándalo de Monica Lewinsky y el consiguiente juicio político al que el Senado sometió a Bill Clinton por mentir ante un Gran Jurado han entrado en los libros de historia de EEUU pero, pese a lo que se pensó, no pasa de ser una "anécdota".

Los distintos libros de texto que estudiarán los alumnos de secundaria en este país recogen apenas unos cuantos párrafos de lo que fue el proceso de destitución ("impeachment") del presidente Clinton, rechazado finalmente por el Senado el 12 de febrero de 1999.

El "impeachment" es el mecanismo constitucional por el cual la Cámara de Representantes examina las denuncias que pueden justificar su destitución. Tras el examen, la Cámara decide si somete el tema al Senado que es el que finalmente decide.

Las referencias al proceso que contienen los textos escolares son escuetas y, según los fragmentos adelantados por la prensa, son también "equilibradas y metódicas".

La aproximación académica a este asunto, que convulsionó la política de EEUU y atrajo la atención del mundo, puede resumirse en el libro de "The American Journey": "A pesar de que el sentir general era de que el presidente mintió, el Congreso estaba dividido respecto a si sus acciones justificaban el 'impeachment'".

Fuera quedan los detalles escabrosos de la relación entre el presidente y la becaria Monica Lewinsky, que hicieron correr ríos de tinta en el país durante los dos años que duró el proceso y alimentaron bromas en todos los espacios de humor de EEUU.

De momento, la "Historia" pasa por alto los tecnicismos judiciales de si hubo o no "relación sexual" entre ellos, que en su momento sonrojaron, por explícitos, a más de uno.

En opinión de quienes deciden el contenido de los libros de texto, estos pormenores no vienen al caso.

Gilbert Sewall, director del Consejo de Libros de Texto de EEUU, un organismo independiente que desde 1989 revisa los contenidos de los libros que estudian los jóvenes estadounidenses, destacó la dificultad de introducir asuntos como éste en los textos.

Sewall cree que hay que ser muy cuidadosos porque "el tema está muy fresco" pero, al mismo tiempo, está claro que no se puede obviar porque ya es parte de la historia del país.

Los jóvenes que ahora encontrarán en sus libros referencias escritas al juicio de destitución de Clinton tenían apenas 10 años cuando se produjo el proceso y por tanto, según los responsables de los textos, todo eso es claramente "Historia" para ellos.

No en vano Clinton es el segundo presidente sometido a un juicio de destitución por su conducta mientras era presidente.

En la misma lista está desde 1867 Andrew Jackson y en opinión de los observadores, después de Clinton, esta relación podría seguir creciendo porque el juicio contra Clinton rebajó sensiblemente los motivos por los que un presidente puede ser sometido a un "impeachement".

En opinión expresada tras el proceso por Richard Davis, uno de los fiscales del caso Watergate, con el juicio de Clinton la figura del "impeachment" salió dañada y minusvalorada.

De esta opinión participó también el economista Robert Samuelson, quien en aquel entonces indicó que, si se hubieran aplicado los mismos criterios que a Bill Clinton, hubieran podido ser sometidos a juicio tanto Lyndon B. Johnson, por la guerra de Vietnam, como Ronald Reagan por el Irán-Contras, por citar algunos ejemplos.

Si Bill Clinton y su personal motivo para el "impeachment" fue producto de una "gran conspiración de la derecha", como algunos de sus defensores aseguran, tendrá que juzgarlo la Historia con algo más de perspectiva.

Pero, de momento, el relato no pasa de ser casi una anécdota en el recuento de una presidencia exitosa desde el punto de vista económico y social.

A siete años vista del "impeachment", los republicanos de aquel Congreso se perfilan como los "malos" de una película que, desde el primer momento, fue censurada por las dos terceras partes de la sociedad que interpretó que, lo que Clinton hiciera con su vida privada era, exactamente eso: privado. EFE