El libro de Proverbios

Por Carlos Luis Baron domingo 4 de marzo, 2012

La Biblia como fuente inagotable de sabiduría, contiene una gama amplia de pensamientos profundos, y muchos de ellos se hallan en el libro de Proverbios. Este libro usualmente se le adjudica a Salomón, pero lo cierto es que solamente él es uno de los escritores, ya que tenemos registros fidedignos de escritos de este libro que datan de 1015 años antes de Cristo y otros sólo 700 años antes de Cristo.

El objetivo de este libro es abrir los ojos de los hombres para que procedan con sabiduría ante los avatares de la vida. Si usted lee los proverbios, aunque usted no sea cristiano, usted será un individuo difícil de engañar. Usted no será un ciego e ignorante que se deje guiar por cualquier individuo.

El que lee los proverbios no debe ser necio, debe ser abierto a entender y aceptar el sabio consejo de Dios. Uno de los proverbios dice: Proverbios 3 (Reina-Valera Antigua) “ 7 No seas sabio en tu opinión: Teme á Jehová, y apártate del mal;” para hablar de este verso tendríamos que pasarnos varias horas y voltear muchas páginas, porque aunque parece sencillo, aquí hay mucha tela por donde cortar.

Pero vamos a hacer solamente dos aclaraciones para terminar rápido:

1. No seas sabio en tu opinión, el sabio en su opinión es aquel que no es capaz de mirar mas allá de su nariz, se deja llevar por la idea de otro y no es capaz de decir lo que él sabe que es la verdad. Este es el famoso tonto útil, el cual a veces, es hasta poseedor de un diploma, pero que el diploma no ha entrado en el. Este tipo de gente por lo general es temeroso, pero muy ignorante del porque tiene esa actitud. Cualquier analfabeta lo dirige. Se le dice la verdad, pero prefiere creer lo que es la mentira, para no tener problemas con los demás. Se aferra a no creer la verdad por temor de no herir a aquel que lo guía, aunque él sabe que su guía está mal.

2. Teme a Jehová, y apártate del mal. Esta segunda parte es la contrariedad total de la primera, pues aquí se refiere al sabio, el cual, una vez sabido lo que Dios dice, no negocia ese conocimiento, y lo hace parte esencial de su vida. Examina sus líderes, no permite que lo guie un ciego, ni acepta que uno que deliberadamente está en pecado lo dirija. Este es el sabio por convicción, él cree que Dios no se equivoca, y aunque se encuentre en pecado, no por eso se deja guiar por otro que lo esté.

Los sabios en su opinión cuando se les dice que se arrepientan inmediatamente dicen: “la biblia dice no juzguéis”. No admiten que Dios es supremo, ni admiten las autoridades de Dios sobre la tierra. Es por ello que Jesucristo dice: “son ciegos guiados por ciegos”. Dios ha puesto autoridades y ellos las desobedecen y como consecuencia de ellos los guía Satanás por uno que está en pecado y que el mismo se hizo líder, Dios no lo ha puesto.

El sabio se fija quien es el que le corrige, y mira su nivel de autoridad. Y si esa persona es debidamente autorizada, se somete y se arrepiente. Siempre una persona investida de autoridad tiene la facultad de juzgar y de corregir. Pero los que se ponen a sí mismos, fruto de su pecado, no se someten a las autoridades, son ladrones y criticadores de la autoridad delegada por Dios.

Los necios no levantan sus cabezas para ver a Dios, ni creen las verdades escritas en Su santa palabra.

Veamos lo que dicen los proverbios, en Proverbios 3 (Reina-Valera Antigua) 1- HIJO mío, no te olvides de mi ley; Y tu corazón guarde mis mandamientos: 2 Porque largura de días, y años de vida Y paz te aumentarán. 3 Misericordia y verdad no te desamparen; Átalas á tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón: 4 Y hallarás gracia y buena opinión En los ojos de Dios y de los hombres. 5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no estribes en tu prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

Por lo visto en esos versos, todo hombre que se deja guiar por la palabra de Dios, no será sabio en su propia opinión, ni se dejará guiar por ciegos.

Dios me los bendiga.

Obispo Casimiro Tavárez.