El maravilloso camino del olvido

Por Carlos Luis Baron jueves 12 de enero, 2012

Toda persona tiene un pasado del que muchos detalles ya no recuerda. Decimos de forma lapidaria: «Lo que pasó se olvida», pero si ninguna energía se pierde,¿dónde está la energía de cada sentimiento, sensación, pensamiento, palabra,costumbres, incluso esquemas de comportamiento, en definitiva donde queda acumulado todo lo que catalogamos como «olvidado» o «pasado»?

Frecuentemente desechamos y olvidamos las muchas situaciones vividas con otras personas, sobre todo el hecho de sí aquellos aquienes ofendimos o dañamos nos perdonaron o no, y si tal vez sufren por ello aun. Pero lo cierto es que lo que no está perdonado permanece, sigue existiendo, incluso si lo hemos olvidado.

Muchas personas a las que les cuesta superar un golpe del destino suelen escuchar de sus conocidos la frase: «El tiempo lo cura todo», lo que es cierto, pero siempre cuando no hayamos contraído nosotros con alguna de las personas implicadas alguna culpa, es decir algo pendiente de resolver. No en balde dijo Jesús de Nazaret lo siguiente: «Haz pronto las paces con tu adversario mientras vayas aún con él de camino, no sea que te lleve ante el juez y el juez te entregue al alguacil, y seas así conducido a la cárcel».

Es posible que creyéramos que con una mudanza o con un cambio de ciudad los conflictos y peleas quedarían atrás, de hecho olvidamos todo con rapidez ignorando incluso si la otra persona logró superar el asunto o no. Pero todo es energía que no desaparece mientras no se supera, por lo tanto cada descarrío del ego sin superar sigue acumulado y esperando; pues todo está pesado y medido. ¿Pero quien lleva la cuenta, donde se anota y qué se anota?

Los que llevan la cuenta son los astros del macrocosmos material y del macrocosmos invisible. Ellos cuentan y graban sólo lo que cada persona deposita en sus sentimientos, sensaciones, pensamientos, palabras y obras es decir lo que realmente somos, no lo que fingimos ser. También en el alma de cada persona queda todo grabado y ese grabado a más tardar después de la muerte, se pone de manifiesto en los correspondientes lugares de estancia del alma. Hay que decir aquí que el alma es un cuerpo de sustancia fina, que está rodeado por envolturas energéticas, y que en base al grabado refleja sus cargas en colores de diferentes matices.

En el camino de purificación, de poner en orden lo que hicimos mal, se transforman las envolturas energéticas, se vuelven más finas y luminosas según el alma vaya saldando su culpa. Así el cuerpo anímico se vuelvemás fino e irradia una envoltura más fina, más luminosa, y camina hacia planetas más elevados, donde tiene que reconocer y superar cosas nuevas. En superegrinaje es acompañada y aconsejada por seres más elevados.

Todo lo que el alma luminosa reconoce y supera, es siemprela energía que cargó sobre ella el ser humano que antes fue. Cuando se termina esa fase de purificación, esa energía es transformada por el poderoso Espíritueterno en la energía que es propia de esa constelación planetaria. Por fin lo que hubo de humano inferior está ya dejado, superado y olvidado. El alma sigue caminando paso a paso por el camino del olvido hasta que su cuerpo anímico adopte de nuevo la irradiación de su verdadero ser original. El alma entonces ya no es más alma, se ha convertido en un ser puro, un ser espiritual que regresa al Hogar eterno, al Reino de Dios, a sus raíces originarias.

De regreso a la Existencia universal, al ser divino allí nada le resultaextraño. El ser espiritual está de nuevo entre sus hermanos y hermanas en la eternacasa del Padre. Entonces lo que fue antaño, las turbulencias meramente humanas están no sólo dejadas, sino también olvidadas. Es como si ese hijo, esa hija nunca hubiese estado lejos de casa. En el Reino de Dios no hay tiempo, no existe lo pasajero; todo es en una Unidad. Jesús de Nazaret hace 2000 años y anos comunicó esto cuando dijo: «En la Casa de Mi Padre hay muchas moradas vacías. Si no fuese así¿no os habría dicho que os precedo para prepararos un lugar?”

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