El mundo entero y a grito: ¡feliz cumpleaños! ciudadano Mandela

Por Carlos Luis Baron miércoles 18 de julio, 2012

La década de los años 80, además de la década perdida debería catalogarse como la década de las rupturas: Gorvachov-Peretroiska, fin de la Gurerra fría, derrumbe del muro de Berlín, unificación alemana; y antesala del fin del Apartheid. Ese fue el escenario que facilitó la excarcelación de Nelson Mandela que su lucha hizo símbolo y lo llevó a Presidente y líder de un imposible histórico: que una minoría blanca -hegemónica y detentora de un régimen de oprobio y de segregación racial- cediera el poder, pacíficamente, a una mayoría negra, conducida, a la sazón, por una víctima de ese régimen de minoría: el mismo Nelson Mandela.

¿Qué categoría de hombre se anido en Mandela? Y vale mucho la pregunta, pues, razones tenía para odiar y repudiar -27 años de cárcel, entre otras vejaciones- a esa minoría blanca que, desde 1947 hasta el 1994, subyugó y segregó a la mayoría negra confinándola a mera cosa, a paría en su propia patria (Sudáfrica). Creo -hablando de Mandela y su proeza- que un corazón bendito y una humanidad inmensa orientó su vida, su calvario y su accionar político.

Y todavía más: ése mismo hombre, redimido por su pueblo, fue Presidente (1994-99) y dijo: ¡No mas!

Se fue para su casa, en pleno apogeo de su liderazgo nacional-mundial, sin dinero, sin bienes, sin parafernalia alguna, es más, igual como se van, de las instituciones públicas nuestras (para vergüenza de todos; pero sobre todo, de gobernantes, partidos y políticos), el común de los servidores públicos: con la ropa encima y el deber cumplido.

Por ello, cuando pienso en Mandela, no pienso en él como persona sufrida y lacerada en su condición humana, sino, como ciudadano, como ejemplo de líder, como paradigma…

Por estos lares y en la actualidad, sólo José Mujica (Paraguay)…

De todas formas y desde aquí: ¡felicidades ciudadano Mandela! ¡Bendiciones!