El “Nueva York chiquito”: ¿fábula que se hace realidad?

Por Carlos Luis Baron lunes 5 de marzo, 2012

Nueva York.-La fábula enarbolada por el presidente Leonel Fernández Reyna de que presuntamente ha logrado transformar a Santo Domingo en un “Nueva York chiquito”, para beneplácito de los dominicanos sensatos podría convertirse en realidad, si al igual que algunos relacionados con su otrora entorno sometidos a las justicia en esta urbe por acciones ilícitas; otro tanto sucediera con algunos destacados colaboradores de su gobierno, en territorio dominicano.

El conocimiento sobre el apresamiento y posterior sometimiento a la justicia de estos neoyorquinos, se debe a una confidencia hecha por personas con cierta respetabilidad y sin inclinaciones partidarias que conocieron al jovencito Leonel de entonces; que tienen décadas residiendo en Manhattan, Nueva York. Estos costilleos, no constituyen un irrespeto y, por si acaso, estamos contestes en que más deleznable y ominoso, es mentirle abiertamente al pueblo dominicano. El presidente debe ser el primero en respetarse.

Los sometimientos de estos individuos en la urbe neoyorquina, se debieron a ciertos hábitos ilícitos; a diferencia de los áulicos y otros testaferros de la actual gestión gubernativa del mandatario que han incurrido en la comisión de “mañas” consistente en tomar, indebidamente, los recursos del Estado, lo que es igual a robar lo que pertenece al pueblo dominicano.

En consecuencia, si estos últimos fueran encarcelados, el “Nueva York chiquito” estaría al tris de convertirse en una realidad, al dar muestras de que hay cierta institucionalidad y justicia, en un Gran Santo Domingo y en todo el territorio dominicano que, con ese paso, daría visos de remedar, aún con sus inconvenientes; al soñado Estado de los rascacielos que hace fantasear al mandatario.

Por lo pronto, Fernández Reyna, que pretende comparar a Santo Domingo con el flotante paraíso de Arcadia, en el cual parece levitar, debe estar satisfecho en que, por lo menos, la República Dominicana toda, tiene algo de semejanza con el Nueva York que conoció: en la actualidad el territorio dominicano, en cuanto a delincuencia, supera por demás al neoyorquino. Indudablemente, el mandatario tiene un punto a su favor, y se encuentra próximo a convertir en una realidad, y dejar atrás su fábula del “Nueva York chiquito”.

Y, aunque le falte mucho terreno por recorrer para cristalizar esa realidad, por lo menos el mandatario ha contribuido con su propio delirio, evidenciando que realmente asimiló la conducta neoyorquina en su tierna adolescencia: es insensible a la delincuencia, asesinatos a mansalva, ajustes de cuentas, y otros abusos y tropelías policiales.

Estas son características propias del “otro Leonel”, es decir, el que aún con su parsimonia y sofismas, asimiló la cultura de la violencia que en esa época, caracterizaba a la juventud residente en Nueva York.

Si la mayoría del pueblo dominicano no está de acuerdo con esto último, los contemporáneos con el mandatario, deben reflexionar seriamente en que hicieron mal al elegir a un presidente que, aún viviendo en República Dominicana, sigue inmerso en una nebulosa neoyorquina que no se corresponde con la metrópoli dominicana.

Luego de la coyuntura histórica que vive en país, los dominicanos no fanatizados ni aparcelados en los bodrios partidos tradicionales; deben observar bien cuando un candidato presidencial, un tanto foráneo con relación con los luchadores que enfrentaron con fiereza los gobiernos encabezados por Joaquín Balaguer, todavía conserva quimeras enajenantes como la de creer- aún con pésimos indicadores de progreso -en la fábula de hacer del territoriodominicano; Un “Nueva York chiquito”. En este caso sí cabe la expresión de que “los sueños, sueños son”.

Elautor es periodista, directivo del CDP, en Nueva York