El país no tiene dolientes

Por Carlos Luis Baron jueves 26 de julio, 2012

La República Dominicana se ha convertido en un país carente de sensibilidad social, en los últimos 50 años todo ha cambiado. A nadie le duele el prójimo, ni la nación, mucho menos el acontecer cotidiano, solo importan las riquezas que se puedan acumular para engrandecer el ego del yo personal. Acabo de leer en la prensa dominicana de hoy, que ayer los diputados del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se reunieron por separado para elegir sus propios voceros en la nueva legislatura, 30 por una tendencia y, 40 por la otra, y debemos de preguntarnos todos: ¿Cuál es el mensaje que esta colectividad política envía al pueblo?, el liderazgo de ese partido se pasa la vida en estado de genuflexión dándose golpes en el pecho como beatas en una procesión de Santo Entierro. Creo que la lectura de lo sucedido ayer en la reunión de los señores diputados es clara y contundente.

Los apetitos personales y los afanes de poder son mayores que todos ellos juntos, entonces la pregunta es simple, a quienes representan estas personas, después de representar sus propias apetencias producto de sus propios intereses grupales.

Ese partido ha perdido las últimas siete elecciones, y en vez de buscar la paz y la armonía entre ellos mismos para organizarse mejor de cara a los comicios del 2016, solo respiran odios y resquemores para ellos mismos. Qué pena. Su canto de sirena ha sido el mismo, solo saben acusar al ocupante del Estado de que le hicieron trampas, o coca, como diría el dominicano común, que los gobiernistas se alzaron con el santo y la limosna. Qué pena dan, porque de ser así, para que necesiten las grandes masas depauperadas a defensores tan débiles como estos.

Durante los gobiernos de Joaquín Balaguer estas gentes siempre tocaban el mismo violín sin cambiar la melodía, en una ocasión, José Francisco Peña Gómez salió hacia Europa a denunciar al pequeño gigante de Navarrete y reunido con el jefe del Estado español Felipe González le manifestó a este, que Balaguer era un ladrón de elecciones, expresándose en términos muy despectivo del Presidente dominicano de ese entonces, González después de escuchar a Peña con atención le dijo: “Peña si todo lo que me cuentas es real, y no tengo porque dudarlo, yo quiero conocer a ese hombre, porque sin lugar a dudas, ese señor es un genio de la política y ustedes unos llorones”.

No entiendo como el pueblo dominicano puede creer en una colectividad política que se comporta como una tribus, con mas caciques ambiciosos que soldados que le sigan, y si ese es el mensaje que envían, como podrían ser estos líderes, ejemplos de la sociedad que ellos dicen querer reformar para beneficios de las masas irredentas. O será que las mejoras pregonan serán solo para ellos.

Si estas gentes en medio de una campaña electoral amenazaron con frases de tan mal gusto como, vamos a “reventar al que nos haga trampas” como puede creer el pueblo en ellos como una opción.

Podríamos llenar muchas páginas con ejemplos indicativos pero no vale la pena, el pueblo dice que: “para una muestra solo basta un botón”. Así que para concluir solo deseamos repetir lo que nos sirve de titulo. El país no tiene dolientes. Pero la moraleja puede ser dolorosa y el pueblo dominicano tal vez tenga que chuparse una naranja agria por los próximos 20 años. Esperemos que no.