El Papa advierte de la “contaminación comercial” de la Navidad

Por domingo 11 de diciembre, 2005

Ciudad del Vaticano, 11 dic (EFE).- El papa Benedicto XVI ha advertido hoy de que la "contaminación comercial" de la Navidad puede alterar su auténtico espíritu, caracterizado por el recogimiento y la sobriedad. El Pontífice hizo esa advertencia durante la tradicional oración del Angelus dominical en la Plaza de San Pedro, donde se habían reunido numerosos peregrinos.

"En la actual sociedad de consumo, este periodo sufre por desgracia una especie de 'contaminación' comercial, que puede alterar su auténtico espíritu, caracterizado por el recogimiento, por la sobriedad y por una gloria no exterior sino íntima", ha explicado Joseph Ratzinger a sus seguidores.

Tras recordar que se acaba de celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción, añadió: "es providencial que, casi como una puerta de ingreso a la Navidad, sea la fiesta de la Madre de Jesús, quien mejor que cualquiera otra pudo conocer, amar y adorar al Hijo de Dios hecho hombre".

Por ello, invitó a los cristianos a dejar "que sea Ella" quien les acompañe y que sean "sus sentimientos" los que les acompañen, porque "predisponen con sinceridad de corazón y apertura de espíritu a reconocer en el Niño de Belén al Hijo de Dios llegado a la tierra para la redención".

Luego el Obispo de Roma se refirió a la tradición de colocar el Belén en las casas "para revivir junto a María aquellos días llenos de trepidación que precedieron al nacimiento de Jesús".

"Construir el Belén en casa puede revelarse un modo simple, pero eficaz de presentar la fe para transmitirla a los propios hijos. El Belén nos ayuda a contemplar el misterio del amor de Dios que se ha revelado en la pobreza y en la simplicidad de la gruta de Belén", continuó.

Para Benedicto XVI, "el Belén puede de hecho ayudar a comprender el secreto de la verdadera Navidad, porque habla de la humildad y de la bondad misericordiosa de Cristo".

Tras esas palabras, Ratzinger, que ha mencionado a su antecesor en casi todos los actos públicos multitudinarios, dijo: "como hacía el amado Juan Pablo II, dentro de poco también yo bendeciré los Niños Jesús que los pequeños de Roma colocarán en el Belén de su casa".

"Con ello quiero invocar la ayuda del Señor para que todas las familias cristianas se preparen a celebrar con fe las próximas fiestas navideñas", concluyó.

Tras la oración del Angelus, el Pontífice saludó a los peregrinos que habían acudido a la Plaza, entre ellos a los de lengua española.EFE