El Papa advierte el resurgir del racismo y condena el nazismo

Por viernes 19 de agosto, 2005

Colonia (Alemania), 19 ago (EFE) – El papa Benedicto XVI condenó con dureza el nazismo, al que calificó de "demencial ideología racista de matriz neopagana" y advirtió que por "desgracia" actualmente están resurgiendo nuevos signos de antisemitismo y de hostilidad generalizada hacia los extranjeros.

El Obispo de Roma reiteró su deseo de mejorar las relaciones de la Iglesia con el pueblo judío.

El Pontífice hizo estas manifestaciones en el discurso que pronunció en la Sinagoga de Colonia, una visita considerada histórica, ya que es la segunda vez que un Papa pisa un templo judío -después de que Juan Pablo II entrara en el de Roma en 1986- y ese pontífice es alemán y el templo la sinagoga incendiada por los nazis.

La visita ha tenido lugar en un momento difícil de las relaciones entre la Santa Sede e Israel, debido a que algunos políticos de Tel Aviv acusan al Papa de no haber condenado suficientemente los atentados sufridos por los judíos.

En respuesta indirecta, Joseph Ratzinger dijo hoy que "desea confirmar" su "intención" de continuar en el camino hacia una mejora de las relaciones y de la amistad con el pueblo hebreo.

Tras resaltar que la Sinagoga de Colonia es la más antigua de Alemania, el Papa señaló que la historia de las relaciones entre la comunidad hebrea y la cristiana es "compleja y a menudo dolorosa" y que aunque ha habido periodos de buena convivencia también se produjo la expulsión de los judíos en 1424.

"Después en el siglo XX, en el tiempo más oscuro de la historia alemana y europea, una demencial ideología racista, de matriz neopagana, dio origen al intento, planeado y realizado sistemáticamente por el régimen, de exterminar el judaísmo europeo. Se produjo así lo que ha pasado a la historia como la Shoa, el holocausto", afirmó Benedicto XVI.

El Obispo de Roma agregó que sólo en Colonia, las víctimas conocidas "de este crimen inaudito y hasta aquel momento inimaginable" se elevan a siete mil, "aunque seguramente fueron más".

El Pontífice, con tristeza, añadió:"no se reconocía la santidad de Dios y por eso se menospreció también la sacralidad de la vida humana".

El Papa recordó que este año se conmemora el 60 aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis en los que millones de judíos fueron asesinados en las cámaras de gas e incinerados en los hornos crematorios.

"Me inclino ante todos los que sufrieron" aquella tragedia, añadió Ratzinger, que afirmó que los acontecimientos terribles de entonces han de despertar incesantemente las conciencias, extinguir los conflictos y exhortar a la paz.

Sin embargo, el Papa mostró su preocupación porque "desgraciadamente hoy resurgen nuevos signos de antisemitismo y aparecen "diferentes formas de hostilidad generalizada hacia los extranjeros".

La Iglesia Católica, aseguró, está comprometida en favor de la tolerancia, el respeto, la amistad y la paz entre todos los pueblos, las culturas y las religiones.

Ante medio centenar de personas, entre ellas el rabino jefe, Netanel Teitelbaum, el Papa recordó que este año se cumple el 40 aniversario de la promulgación de la Declaración "Nostra Aetate"del Concilio Vaticano II, en la que los católicos retiraron las acusaciones contra los judíos.

Dicha declaración, precisó el Papa, ha abierto nuevas perspectivas en las relaciones judeocristianas en un clima de diálogo y solidaridad.

Benedicto XVI subrayó que la "Nostra Aetate" deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de que han sido objeto los judíos "de cualquier tiempo y por parte de cualquier persona".

"Dios nos ha creado a todos a su imagen. Ante Dios todos los hombres tienen la misma dignidad, sin tener en cuenta pueblo, cultura o religión a la que pertenezcan y por esa razón la Nostra Aetate también habla con gran consideración de los musulmanes y de los pertenecientes a otras religiones", destacó.

Basándose en la dignidad humana común a todos, la Iglesia Católica -dijo el Papa- reprueba cualquier discriminación o vejación por motivos de raza o color, de condición o religión.

Benedicto XVI señaló que en estos 40 años de la declaración conciliar se ha hecho mucho para mejorar y ahondar las relaciones entre judíos y cristianos, pero que queda mucho por hacer y que por ello alienta a una "sincero y confiado" diálogo entre judíos y cristianos, ya que sólo de ese modo -aseguró- será posible llegar a una interpretación compartida sobre cuestiones históricas aún discutidas.

El Pontífice abogó por un diálogo sincero y afirmó que las dos religiones monoteístas tienen que colaborar en defensa y promoción de los derechos humanos, el carácter sagrado de la vida humana, de los valores de la familia, de la justicia, social y de la paz en el mundo.

Durante la ceremonia se leyó en hebreo y sonó el Cuerno. Benedicto XVI visitó la Sala de la Memoria que recuerda a los seis millones de judíos asesinados por los nazis, de ellos 11.000 en Colonia.

La Sinagoga fue destruida por los nazis en 1938 y reconstruida en 1959.

La visita de Ratzinger al templo ha sido considerada por el presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, Paul Spiegel, como muy positiva y esperanzadora.

Antes de visitar la Sinagoga, el Papa se entrevistó en la vecina Bonn con el presidente alemán, Horst Kohler y a mediodía comió con diez jóvenes en representación de los cinco continentes que participan en esta XX Jornada Mundial de la Juventud. EFE