El Papa cree la paz mundial aún sigue amenazada

Por domingo 11 de diciembre, 2005

Ciudad del Vaticano (EFE).- El Papa Benedicto XVI estima que "está claro que la paz del mundo continúa amenazada por la propagación de las armas nucleares", según un telegrama enviado ayer al egipcio Mohamed El Baradei, con motivo de la concesión a éste del Premio Nobel de la Paz.

"Estuve contento de conocer que el Premio Nobel de la Paz fue este año para usted y para el Organismo Internacional de la Energía Atómica (AIEA), del que usted es director general, y le ofrezco mis felicitaciones", asegura el telegrama.

El Pontífice recuerda que "incluso hoy, sesenta años después de los devastadores ataques de Hiroshima y Nagaski, está claro que la paz del mundo continúa amenazada por la propagación de las armas nucleares".

"El servicio que usted ha dado a la comunidad internacional mediante la promoción de la no proliferación y construyendo un proceso de desarme nuclear merece el máximo reconocimiento", declara Benedicto XVI.

El Obispo de Roma termina su misiva expresando su intención de "rezar a Dios para que continúe guiando los esfuerzos de todos los que trabajan por la paz y especialmente aquellos que intentan prevenir un nuevo uso de las armas de destrucción masiva". EFE

Advierte "contaminación comercial" de la Navidad

Ciudad del Vaticano (EFE).- El papa Benedicto XVI ha advertido ayer de que la "contaminación comercial" de la Navidad puede alterar su auténtico espíritu, caracterizado por el recogimiento y la sobriedad.

El Pontífice hizo esa advertencia durante la tradicional oración del Angelus dominical en la Plaza de San Pedro, donde se habían reunido numerosos peregrinos.

"En la actual sociedad de consumo, este periodo sufre por desgracia una especie de 'contaminación' comercial, que puede alterar su auténtico espíritu, caracterizado por el recogimiento, por la sobriedad y por una gloria no exterior sino íntima", ha explicado Joseph Ratzinger a sus seguidores.

Tras recordar que se acaba de celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción, añadió: "es providencial que, casi como una puerta de ingreso a la Navidad, sea la fiesta de la Madre de Jesús, quien mejor que cualquiera otra pudo conocer, amar y adorar al Hijo de Dios hecho hombre".

Por ello, invitó a los cristianos a dejar "que sea Ella" quien les acompañe y que sean "sus sentimientos" los que les acompañen, porque "predisponen con sinceridad de corazón y apertura de espíritu a reconocer en el Niño de Belén al Hijo de Dios llegado a la tierra para la redención".

Luego el Obispo de Roma se refirió a la tradición de colocar el Belén en las casas "para revivir junto a María aquellos días llenos de trepidación que precedieron al nacimiento de Jesús".

"Construir el Belén en casa puede revelarse un modo simple, pero eficaz de presentar la fe para transmitirla a los propios hijos. El Belén nos ayuda a contemplar el misterio del amor de Dios que se ha revelado en la pobreza y en la simplicidad de la gruta de Belén", continuó.

Para Benedicto XVI, "el Belén puede de hecho ayudar a comprender el secreto de la verdadera Navidad, porque habla de la humildad y de la bondad misericordiosa de Cristo".