El Papa: una visita

Por Carlos Luis Baron sábado 24 de marzo, 2012

Saludamos la visita del Papa a México y Cuba. Este encuentro pastoral debe servir de esperanzas a todos los hombres que viven en este continente. No es momento de enfrentamientos, ni de querer redimir la guerra fría. América Latina vive en las desigualdades sociales, en la opresión, y en la falta de oportunidades. Por suerte, han desaparecido los gobiernos militares y de puño de hierro. La concertación debe ser el lenguaje a seguir en esta visita del Papa. Luce extemporanea y fuera de época una ácida crítica al marxismo. Los Cubanos estan tratando de mantener a flote su revolución, y no están, al parecer, inmersos en luchas ideológicas o de un marxismo a ultranza.

La Iglesia de hoy, no puede ser abanderada de problemas políticos inmediatos, sino un estandarte de la lucha por una mejor vida. Sintetizar esas esperanzas en la tierra, donde debe haber una existencia digna.

Un Papa fue el mensajero de la paz. Visitó el mundo entero, y le dio la oportunidad a Cuba de que se abriera al mundo, para que el mundo se abriera con Cuba.

Fidel Castro habla de que la experiencia le ha demostrado que cristianos y revolucionarios no pueden ser enemigos, por el contrario, fuera de los aspectos dogmáticos, buscan los mismso objetivos, que es mejorar las condiciones de vida de los más desamparados.

La voz del Papa debe estar dirigida en estos momentos a mantener la unidad de este continente, y en llevar esperanzas a los que se acuestan con sus oraciones de media noche, para ver si pueden seguir subsistiendo al otro día.

No es el momento de lucha de marxistas y cristianos. Nuevas fuerzas políticas, como el caso de China, han hecho reformas al marxismo gobernante, luego de que se cayera el sistema en la Unión Soviética.

La violencia propugnada por las drogas y la corrupción, es un tema preocupante para todos los latinoamericanos. Dónde hay guerrillas y lucha política armada, se debe llegar a entendimientos en la mesa de conferencias.

Lo ideal es que todo ambiente de violencia motivado por la política, se logre subsanar en la mesa del diálogo, y no con la acciòn de las armas.

En cuando a la violencia ligada a los delitos, debe estar en pie todo el imperio de la ley, para golpear, con certeza y justicia, a los responsables de cometer actos dolosos contra la persona humana.

Saludamos la visita del Papa, y esperamos no se extinga la llama de la concertación y la paz.