El partido de Lula en desbandada a una semana de sus internas

Por sábado 10 de septiembre, 2005

Brasilia, (EFE).- El Partido de los Trabajadores (PT), del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y hundido en un mar de corrupción, sufre una incontrolable desbandada, cuando falta una semana para unas complejas elecciones internas.

El éxodo de militantes y dirigentes hacia otros partidos se ha acentuado en los últimos días, sobre todo por la incapacidad o el desinterés que ha demostrado el PT para castigar a sus propios corruptos "cortando la propia carne", como Lula ha exigido.

El caso más irritante para quienes han decidido dejar el partido lo constituye el ex tesorero Delubio Soares, quien ha confesado que contrató préstamos irregulares, usó dinero de dudoso origen en las campañas, ocultó parte de la contabilidad a las autoridades fiscales y electorales y dejó al PT con deudas de 80 millones de dólares.

Soares, hasta ahora, no sido sancionado, cobra aún su salario y el PT paga sus abogados, pese a que hasta el presidente del partido, Tarso Genro, reconoció que hizo una "administración temeraria", que dejó a la formación fundada por Lula al borde de ser ilegalizada.

La semana pasada, la dirección nacional se reunió para evaluar la posibilidad de expulsarle del partido, pero Soares apareció con una orden judicial que lo impedía, ante lo que el PT decidió dejar el asunto en suspenso.

"Son muchos desencantos, humillaciones y frustraciones", dijo hoy el senador Cristovam Buarque, un influyente intelectual del PT, al explicar nuevamente su decisión de abandonar el partido.

Hasta ahora, han dejado el PT cuatro parlamentarios y se calculan en centenares los militantes que emigraron hacia otras formaciones de izquierda.

Buarque dijo que la dirección económica ortodoxa del gobierno de Lula y los escándalos de corrupción, han convertido la esperanza que desató el triunfo electoral del líder obrero en "un obvio desastre".

Según Buarque, ex gobernador del Distrito Federal, creador de avanzados programas sociales y ministro de Educación durante el primer año de gobierno de Lula, las internas del próximo día 18 llevan al PT a "una lucha fraticida, corporativa y antipopular, totalmente opuesta a su origen e ideario".

Admitió que su salida puede ser interpretada como "oportunista", pero aclaró que se trata del "deber" de quien ha decidido "ser de izquierdas en la vida".

Uno de los enemigos políticos de Buarque y protector de Soares es el ex ministro de la Presidencia José Dirceu, quien renunció a ese cargo acusado por líderes de partidos aliados de ser "el jefe del mayor esquema de corrupción" de la historia política brasileña.

Dirceu es ahora candidato a un cargo en la dirección nacional del partido, dentro de las listas del llamado Campo Mayoritario, facción controlada por Lula y el ex ministro y responsable de las purgas que han llevado al PT desde el marxismo hacia la centro izquierda.

Tarso Genro, que dejó el Ministerio de Educación para presidir interinamente el PT tras la renuncia de toda la dirección nacional por los escándalos de corrupción, intentó enfrentar a Dirceu y llegó a exigir públicamente que éste renunciase a su candidatura interna.

Pero Genro perdió el pulso y tuvo que renunciar a su candidatura a la presidencia del partido.

Para ese cargo, el Campo Mayoritario postula ahora a Ricardo Berzoini, ex ministro del Trabajo de Lula, quien esta semana fue criticado por tirios y troyanos cuando exigió la renuncia del presidente de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti, acusado de corrupción.

"Cavalcanti debe ser destituido, pero el PT debería mirar también a sus propios corruptos", dijo el senador Alvaro Dias, del Partido de la Social Democracia (PMDB), en una opinión respaldada hasta por parlamentarios de la propia formación de Lula.

El PT constituye la primera minoría en la Cámara Baja, con 90 diputados, pero siete pueden ser destituidos por corrupción y otros 24 anunciaron una renuncia masiva si en las internas se confirma el favoritismo del Campo Mayoritario, que enfrentará a seis facciones de los sectores de izquierda. EFE