El Partido Demócrata Independiente es un partido de futuro

Por Carlos Luis Baron lunes 12 de marzo, 2012

En una reunión que parecía entre amigos, me mostraron una forma de hacer política que en mi no coincidía a estas alturas; y es que al Partido Demócrata Institucional, luce por todos los ángulos que puede hacer la diferencia y, los dominicanos honestos aportar nuestra obligación moral de hacerle caso. Me resulto muy familiar el ambiente, quizás por los viejos amigos de la prensa que allí nos reunimos en chercha lo que parecía una coincidencia más. Entre saludos y abrazos compartimos unos cuantos tragos de vino, preparado especialmente para los no tomadores que quieren conservar la postura sin extremos pero, con exquisitez.

El tema de la noche fue la presentación de los aspirantes a diputado en el exterior por el PDI. Conocimos gente de las que uno o, por lo menos yo, deseo compartir y agradecer a Dios que me ha permitido estar con ellos no importa la distancia. Este es el tipo de gente que parece que no hace política, y no le gusta la política pero, siente la responsabilidad social de involucrarse y por lo menos iniciar un barrido de lacras, que pululan en los partidos políticos que se lucran de todo y por todo. Mi olfato periodístico me inundo de señales de honestidad, sinceridad y gente que posee la mirada del perdón. Los tres aspirantes a Diputado en el exterior son: Remulus della Valle, Angelita Martínez y Daniel Reyes, estos jóvenes son parte de la verdadera diferencia en busca de la construcción de la esperanza perdida en un país hipotecado al narcotráfico y al FMI.

En el Ismael Reyes que yo conocí y, que no le he visto en carne y hueso, presiento ese don personal que rima en los versos de los grandes poetas; Neruda, Silvio Rodríguez, Pedro Mir, Salome Ureña o, un José Martí. La gente de este partido posee un desprendimiento, adjunto a un sentimiento de deseo que sin darse cuenta, los pone a trabajar a favor de un pueblo que sufre de todos los males. Esta costumbre de hacer vida religiosa en política, posee su propia mística; “servir al pueblo y a su gente”. Creo y, lo he asumido como un compromiso, divulgar a todo pulmón que encontré hombres y mujeres decididos a sumarse a la parte buena de los ciudadanos para sacar al país del atolladero actual que han construido Leonel Fernández y su pandilla.

Aunque parezca extraño soy de los que piensan que el cambio lo hace una sola persona, explico: la historia nos habla de Hitler, Fidel o Chávez; los demás se sumaran a sus ideales. En el PDI notamos que existe un imán intelectual que influye y tantea deliberadamente con propósitos de búsqueda un cambio y progreso que necesita desesperadamente el país. Felizmente puedo decir que el PDI tiene en su haber y accionar la esperanza vitaminada que traerá salud al pueblo dominicano. Con estos transmisores de paciencia y sabiduría debemos aprovechar la historia para construir el futuro de los nietos.