El periodismo de hoy en día

Por Carlos Luis Baron viernes 24 de febrero, 2012

Los seres humanos, somos influenciables a lo que percibimos, a lo que sentimos, a lo que escuchamos.

Cada mañana en la radio o en la televisión, escuchamos en todos los medios de comunicación social, diversas problemáticas, que dificulta nuestra perspectiva de vida y nos provoca gran amargura. Desde que nos levantamos de la cama, tenemos que enfrentar estas negativas influencias en nuestro diario vivir, sea en el trabajo, lugares que frecuentamos y familia, como si los medios de comunicación solamente se enfocaran en transmitir las informaciones negativas, y las informaciones positivas, sean desconsideradas, reducidas y hasta omitidas, como si hubiera algún interés de por medio para manipular la sociedad.

Al principio, el Periodismo fue diseñado con el propósito de informar las victorias de los gobernantes, sus logros o hazañas, como fue el caso de Roma. Luego fue evolucionando como disciplina social y se hizo patente su importancia en la sociedad, como ocurrió en los Estados Unidos en los siglos XVIII y XIX, que estuvo financiados por los empresarios Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst. Hoy en día, el Periodismo, se utiliza para recolectar, sintetizar y publicar información relativa a la actualidad. El Periodismo puede ser informativo, interpretativo o de opinión.

Actualmente el Periodismo, como rama de las Ciencias Sociales, tiene como finalidad, reglas muy objetivas e imparciales, que los periodistas y comunicadores deben de ajustarse a ellas en todo momento. Sin embargo, los medios de comunicación, deciden cuáles informaciones utilizarán y querrán difundir, porque fungen como coladores de datos noticiosos e informativos. Es decir, que existe una lucha profunda, entre los intereses, que son parciales y la ética periodística.

Por consiguiente, esto de forma directa o indirecta, marca quiénes somos o qué seremos. Si queremos saber, cómo piensa una sociedad, debemos saber qué escucha y lee, porque el bombardeo de informaciones de carácter negativa, solamente aloja, en el subconsciente colectivo una desviación social negativa. También esta negatividad se puede reflejar, en las actitudes o comportamientos beligerantes de algunos individuos, que son susceptibles de vivir en conformidad con lo que les rodea.

Vivimos en una sociedad, donde no solo hay influencias negativas de los medios de comunicación de masa, que venden cotidianamente las tragedias y desgracias como información principal y de gran interés nacional, sino también la música contemporánea, hace que muchos individuos, piensen y razonen de una manera negativa. Las letras de las canciones, los anuncios de la televisión y la radio, los comportamientos de los políticos, los comentarios de religiosos, etc., todo esto influye en nuestra sociedad y forma de ser, para bien o para mal. Sin embargo, creo que no estamos conscientes hasta qué punto puede influenciar las informaciones negativas que recibimos día a día.

Las informaciones generalmente que se dan a comunicar diariamente, sólo informan las desdichas, los infortunios y las corrupciones sociales, pero se omiten en perjuicio del subconsciente colectivo, las informaciones y noticias positivas, que nos pueden ayudar a mejorar como nación, como individuo, como sociedad.

Parecen que las negativas, resultan más rentables y gratificantes, para nuestro entorno social. Es tan peligroso para un país, que únicamente promueva historias de dictaduras, tragedias y violencias, en todos los niveles, en todos los extractos sociales, porque de la misma manera como se transmita, así reaccionarán los individuos, de forma inconscientes, igualmente su población.

Pero es más penoso, que los ciudadanos se hayan habituado a escuchar noticias o informaciones negativas, y rechacen las positivas, considerándolas, partidistas, egoístas y que no nos incumbe el éxito de los demás.

Cuando una sociedad, reacciona de tal manera, según los sociólogos contemporáneos, caemos en el ¨pesimismo social¨. El pesimismo social, es la actitud o comportamiento de la mayoría, en considerar que nadie podrá cambiar una situación en la sociedad, porque todo está mal, porque se perdería el tiempo intentándolo… Porque ya los hombres valientes, murieron, porque todos somos corruptos. Este sentimiento, tan dañino, podría hacernos hundir como nación y aumentaríamos los riesgos en el subconsciente colectivo, de traspasarlo de generación en generación a nuestros hijos, nietos y demás dominicanos.

En nuestro país, los libros más vendidos de nuestra Historia Dominicana, tanto a nivel nacional como internacional, son específicamente los del dictador Trujillo, como si Trujillo, únicamente fuera el creador de nuestra sociedad. Los otros valores históricos, sociológicos y culturales, pasan a un segundo plano. Parece todo indicar, que hay un interés marcado de que se resalte en todos los sectores sociales, una actitud pesimista del dominicano, que no tiene informaciones o noticias positivas que de a conocer, tanto a sus nacionales o extranjeros allegados.

Las informaciones y los estereotipos viajan más rápido, que los hechos, muchos países categorizan, comportamientos y actitudes sin conocer esas naciones o sus raíces.

Igualmente pasa con las informaciones manipuladas. Muchas informaciones que se difunden en los medios, no son enteramente ciertas, otras se tergiversan para hacer daño, otras son certeras y deben tomarse en cuenta. Pero la dirección de las informaciones negativas por encima de las positivas, han generado en el mundo occidental una forma de pensar y actuar de una manera pesimista, que va más allá que nuestra República.

Esta forma que utilizan los grandes medios de masa en la comunicación, son muy negativas y debemos de estar alertas frente a ellas.

Las informaciones, las noticias y los reportajes, deben de difundirse de manera ambivalente, debe aspirarse a un equilibrio, para que así también reaccione la sociedad. Los aspectos negativos y positivos, deben ser prioritarios en las informaciones sin jerarquías conceptuales.

Los periodistas y comunicadores, no dependen de sí mismos para informar, sino de los medios de comunicación y éstos son administrados por empresarios, que no tienen objetividad ni imparcialidad, sino intereses.

La única manera que los periodistas y comunicadores informen correctamente sin parcialidad, sería creando una dirección de supervisión periodística y comunicativa, que pertenezca al Estado y que sea autónoma, porque de lo contrario no se podrá.

Sin embargo, debemos de velar, por una sociedad, donde las informaciones o noticias, deben ser objetivas, debemos tratar que no se manipule las informaciones. Los seres humanos, somos influenciables a lo que percibimos, a lo que sentimos, a lo que escuchamos y esto al final, determinará nuestro futuro.