El PLD quiere apelar a la retaliación

Por Carlos Luis Baron jueves 22 de marzo, 2012

El diccionario nos dice que la retaliación es la acción de venganza para hacer daño a alguien. Este sustantivo es sinónimo de represalia, desquite, respuesta y castigo.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se apresta a poner este concepto en boga y, más que eso, ponerlo en el epicentro de la presente campaña electoral con sus intenciones pocas disimuladas de investigar, acusar, someter y condenar a todos los dirigentes políticos que antes le apoyaban y que ahora han pasado a apoyar la candidatura del ingeniero Hipólito Mejía.

Nosotros, al igual que muchos otros dominicanos, no logramos entender cómo es posible que una organización que se dice está arriba (partiendo de sus propias encuestas) en la presente contienda electoral, tenga que recurrir a este tipo de patraña de corte politiquero, de perseguir ahora a todos aquellos dirigentes políticos que han tomado la decisión de pasarse para el lado del candidato del Partido Revolucionario Dominicano.

Mientras esos dirigentes y personalidades estaban del lado del PLD no había problemas, no había investigaciones, ni irregularidades, ni acusaciones ni persecuciones de ninguna especie, eran buenos, pero ahora que ya no están del lado de la candidatura oficialista, entonces hay que someterlos a la acción de la “justicia”. Esto constituye, a todas luces, una retaliación política en el sentido largo y ancho de la palabra.

Para nadie es un secreto que los estrategas, partidarios y apologistas de la candidatura oficialista están incurriendo en una de las campañas más profusa, envolvente y costosa en toda la historia electoral dominicana, una campaña permanente, pertinaz y persistente, una campaña que no cesa, una campaña por todos los costados, una campaña por todos los medios de comunicación.

Sin embargo, es justo establecer que esta enorme y costosa campaña electoral del PLD no ha logrado, en modo alguno, calar en el seno de los sectores populares que hoy por hoy manifiestan su enorme descontento antes las precarias condiciones económicas en que se desenvuelven.

Pero resulta que ahora se anuncian las supuestas irregularidades cometidas por los dirigentes que han decidido apoyar las aspiraciones presidenciales de Hipólito Mejía, lo que constituye una acción eminentemente vengativa y politiquera, que jamás podrá ser bien vista por la opinión pública.

Si el PLD apela a este tipo de patraña y comete el error de someterlos a la justicia, cometería un craso error, porque estaría dando muestra fehaciente de desesperación política, algo propio del que está muy por debajo en la preferencia del electorado, pero nunca del que está en buena posición electoral.

La retaliación política a la que se pretende apelar ahora es de por sí, una actitud de desesperación y la desesperación la pone de manifiesto el que está derrotado política y electoralmente, como sería el caso del PLD.