El poder de informar

Por Carlos Luis Baron viernes 1 de junio, 2012

El recién finalizado proceso electoral, que pudo llevarnos a una guerra civil y que trajo como resultado el gobierno ilegitimo que dirigirá Danilo Medina a partir del 16 de Agosto, evidenció tristemente, que la prensa dominicana no jugó su rol ético y de equilibrio y que muy al contrario, algunos medios de comunicación se aliaron al gobierno, ya sea por conveniencia económica o por cobardía, para atentar con la libertad de expresión de comunicadores reputados que se sintieron perseguidos e irrespetados, como fue el caso de Miguel Guerrero y Juan Bolívar Díaz.

Evidencias contundentes están a disposición de quienes se atrevan a iniciar un memorable ensayo periodístico sobre la mediocridad de la dirección de prensa del gobierno, algunos medios de comunicación y algunos comunicadores, quienes irresponsablemente, se prestaron a agraviar a los periodistas Juan Bolívar Díaz, Miguel Guerrero y Fausto Rosario entre otros.

El presidente Fernández, olvidó su acostumbrada lectura de John Locke y su Carta sobre la tolerancia, para dar riendas sueltas a un grupo de serviles que hicieron recordar lúgubremente los 12 años tenebrosos del Doctor Balaguer. Esta vez, salimos bien y la sangre no llegó al río, pero lo cierto es, y no exagero, que las mañas del gobierno y todas sus modalidades de fraudes, empujaron al país a una guerra civil, que felizmente se evitó por la responsable postura que asumió el presidente Hipólito Mejía, quien prefirió, tal y como hizo Jacobo Majluta en el año de 1986, ceder el poder usurpado, para llevar tranquilidad a la familia dominicana.

No hay duduas, la ética periodistica brilló por su ausencia. La dirección de prensa del gobierno que aupaba la candidatura de Medina, sepultó el concepto que tanto enseño Juan Bosch, en el sentido de que la información periodísta debe ser un instrumento de organización para los mejores intereses de la vida ciudadana. El gobierno monopolizó los medios de comunicación y con ese poder de desinformar, la victima, nuevamente resultó ser la verdad.

Cuando el político inglés Edmund Burke se jactaba en decir que la prensa era el cuarto poder, lo hacía consciente de la reciedumbre moral de prensa de entonces y su peso específico sobre la sociedad. Hoy, tenemos que admitir, por lo menos en nuestro país, que ya no es un cuarto poder, sino, el poder de un grupo para ganarse unos ”cuartos”.

Todos hemos visto el crimen. ¿ Quiénes más se atreverán a denunciarlo? ¿ Se atreverá el Colegio Dominicano de periodistas a exigir un desagravio a los periodistas mencionados? El apóstol José Martí tiene la última palabra. EL AUTOR ES POLITOLOGO