El poder de los intereses

Por Carlos Luis Baron jueves 11 de abril, 2013

Desde muy niño siempre escuchaba que no se deben tocar ciertas cosas por los intereses que las representaban, en base a ese miedo de corregir fallas, distorsiones, entuertos y errores, hemos sucumbido frente al mal.

En este país no somos capaces de enfrentar muchas anomalías por el terror y temor de que nuestras vidas sociales y políticas, caigan en desgracia frente las personas e instituciones que decidamos combatir.

Fruto de ese miedo nuestra sociedad cada día se descompone aún más ante la mirada ante la mirada complaciente y permisiva de quienes tienen el deber de hacer algo y no lo hacen.

Voy a exponer algunos ejemplos de cómo influyen los intereses en el diario vivir de nosotros los dominicanos:

No podemos corregir el transporte de carga y pasajeros, porque no se puede chocar con los intereses de Juan Hubieres y comparte quienes son los dueños del país en esa materia.

No podemos ponerle punto final a los apagones, porque se tiene de frente a muchos intereses que quieren que ese desorden eléctrico continúe de por vida.

No podemos explotar nuestras reservas petrolíferas en Azua y otra parte del país, porque los intereses americanos las tienen reservadas para ellos explotarlas en su debido momento.

No podemos sacarle mas beneficio a nuestros recursos mineros, porque los intereses de los canadienses se oponen.

No podemos erradicar la delincuencia. Porque hay muchos intereses judiciales y policiales envuelto en esa industria.

No podemos crear franquicia de beisbol profesional, porque los intereses de la Liga de Beisbol se oponen a pesar de que ellos no son los dueños de los estadios.

No podemos someter ni enjuiciar a personas ligadas a supuestos actos de corrupción, porque los intereses políticos nos los impiden.

No podemos instalar generadores y plantas de electricidad para venderle la energía al estado, porque los intereses de los dueños de concesionarias eléctricas los impiden.

No podemos aplicar una buena y justa ley de migración, porque los intereses de los países como Francia, Estados Unidos y Canada, se oponen a que saquemos a los haitianos ilegales.

No podemos someter a la justicia y clausurarle sus negocios a los dueños de embutidoras que usan ingredientes dañinos para la salud, porque los intereses de esos empresarios pesan mucho.

No podemos dejar de regalarle y construirle edificaciones a la Iglesia Católica, porque esos intereses son sagrados y no se pueden tocar.

No podemos denunciar atraves de ciertos medio de comunicación, algunas anomalías, porque los intereses de los dueños de esos medios te censuran.

En fin aquí nada se puede hacer, sin que no afecte uno que otros intereses, por lo tanto seguiremos viviendo bajo el yugo de la esclavitud de quienes ostentan el poder de los intereses.

El autor es Comentarista radial

Reside en San Juan de la Maguana.