El poder y el tiempo

Por Carlos Luis Baron viernes 31 de agosto, 2012

Para Andrés L Mateo (pepeachista, poeta y padre fundador de la Escuela de la fijación y la amargura), el presidente Danilo Medina -aunque se juramentó como tal hace apenas unos días- ya está dando síntomas de flojera frente a la corrupción (ya hizo un paralelismo: Dilma-Danilo, en apenas horas, ¡barbarazo!); sin embargo, su consuetudinario pesimismo-oposicionismo de una sola vía, lo lleva a parir este contrasentido (¿o acaso, traición del subconsciente?) que “El gobierno [sí el de Danilo] apenas comienza”.

Ojalá que a algunos peledeístas -ansiosos por empleo y empoderamiento-, no se les antoje contagiarse de lo que en Mateo es deporte y frustración (atajar para otros), y además, ganas de marcar el ritmo, o de apurar el paso, cuando -como el mismo vate ha dicho-: “El gobierno apenas comienza”.

Cierto, Danilo Medina no tendrá una varita mágica para resolver, de golpe y porrazo, todos los problemas nacionales, pero ha apelado a una frase bíblica (“por sus frutos lo conoceréis”) para que se le juzgue por sus hechos. Entonces, ¿por qué no hacer un poco de agricultura política y esperar?

Lo de Andrés L Mateo es de dominio público: oposición temprana, rabiosa y además, partidaria (quería a Hipólito y al PPH gobernando). Pero lo malo y criticable no es que quería eso, sino, que se paso toda la anterior campaña electoral pujando, solapadamente, por un candidato (Hipólito Mejía) que no asumió públicamente (como todo perredeista avergonzado y de la periferia).

Finalmente, hay un detalle revelador que el novelista no divisó desde su empañado espejo retrovisor: que al presidente “… Danilo Medina no le interesa tener un miembro en la Suprema Corte de Justicia” (periódico Hoy, 2 de agosto de 2012).

Quizás eso no diga nada, pero quién sabe sí será el iceberg de “lo que nunca se ha hecho”.