El porqué de la permanencia pacífica de ese 47% de los electores

Por Carlos Luis Baron martes 19 de junio, 2012

El “periplo de los lamentos pepehachistas”, como hemos calificado la reciente salida al exterior de Hipólito Mejía, se debió a la reacción de esa facción del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) debido a la permanencia pacífica de ese casi 47% de ciudadanos que votaron a su favor en las elecciones presidenciales; de quienes ellos esperaban una respuesta violenta que desencadenara, cual efecto dominó, en todo el territorio nacional tras su negativa en reconocer al Lic. Danilo Medina como ganador de dichas elecciones, las denuncias sobre el robo de las mismas, los alegatos de una dictadura gubernamental, etc. Al no funcionar el plan, entonces llevaron las quejas a otros escenarios fuera del país, aunque no descartamos que Mejía haya incluido en “el periplo” alguna visita al médico.

De nada sirvieron a sus propósitos desestabilizadores los constantes alegatos de fraude y las advertencias de que estaban en la disposición de defender la democracia en el escenario que marcaran las circunstancias, bravuconadas lanzadas al aire desde el mismo momento en que se enteraban de su fracaso electoral. Les falló la actitud tendente a meterle miedo a Danilo Medina para que adoptara una decisión similar a la de las elecciones del 2000, cuando “tiró la toalla” pudiendo seguir en la competencia electoral. ¡Cómo olvidar los momentos de tensión vividos por la ciudadanía a partir de las 6:00pm del día 20, y que se extendieron a los días 21, 22, 23 y más allá, como consecuencia de aquellas oraciones ambivalentes del discurso en el que cada cual interpretó a su manera a Hipólito Mejía.

Cuando reconocieron que su tácito llamado a la desobediencia civil no iba a surtir el efecto esperado por ellos, entonces los pepehachistas se enfocaron en hacer las denuncias mediante llamadas telefónicas realizadas, por el mismo candidato perdedor, a organismos internacionales. De ese modo pretendían lograr algún resultado similar al que precisaban mediante los desórdenes callejeros. La Organización de Estados Americanos (OEA), no obstante haber tenido presencia activa durante las elecciones, les sugirió que elevaran una instancia por escrito para ser ponderada… Es aquí la razón de la carta de fecha 29 de mayo a esa entidad internacional, carta resaltada por los medios de comunicación a raíz del “periplo de los lamentos pepehachistas”(¿?).

Ahora bien, ¿por qué el escenario social dominicano post electoral no ha sufrido las calamidades de los casi 47% de esos ciudadanos que depositaron sus votos a favor del PPH, lazándose a las calles en protestas, respondiendo de ese modo a las incitaciones de los perdedores? Sencillo; porque cerca de un 100% de los ciudadanos apolíticos que votaron a favor del PRD, lo hicieron arrastrado por el concepto “cambio” en el contexto de lograr algo mejor, pero nunca enfocados en Hipólito Mejía y su partido fraccionado y en disputa que no garantizaban bienestar alguno. Esas grandes masas, una vez enteradas de los resultados electorales, reflexionaron y reaccionaron de modo positivo a favor del Lic. Danilo Medina, no sintiéndose jamás aludidos en las provocaciones de los pepehachistas.

Transcurrido cerca de un mes de las elecciones presidenciales, una mayor muestra del desorden reinante entre los pepehachistas, lo comprobamos en el irrespeto al más alto organismo ejecutivo de su propio partido, el Comité Ejecutivo Nacional; y las irreverencias a las instituciones electorales como son la Junta Central Electoral, primero, y al Tribunal Superior Electoral recientemente. En lugar de mirar hacia adentro (las debilidades institucional causante de su derrota, etc.), se mantienen enfocados en cómo provocar y sacar ventajas de un contratiempo social que siembre el pánico en la ciudadanía y conduzca a alguna negociación en que ellos resulten gananciosos… Claro, que ideas como esas sólo pueden anidarse en mentes ansiosas y contrariadas como las los pepehachistas.