El PRD y el parto del dolor

Por Carlos Luis Baron domingo 17 de junio, 2012

En la continuidad de la discordia, que tuvo su génesis mucho tiempo atrás, cuando hubo otro aspirante que no fue el protagonista del fracaso anterior, una parte del Partido Revolucionario Dominicano se prepara para envolver la tranquilidad social del país en sus rebatiñas internas.

Ya un sórdido alquimista, loco por su fracaso, advirtió al Presidente electo que de no tomarlo como interlocutor opositor “dedocraticamente”, resquebrajaría la paz social convocando a la insurrección popular a los enajenados de la fortuna en quienes jamás ha creído; o nos olvidamos la manera en que este encumbrado personaje de linaje del Medioevo, calificó al presidente Danilo en su primera confrontación; o nos olvidamos de la forma burlesca en que mandaba a los hijos de ese pueblo al que quiere convocar ahora, a tratar de poner huevos de gallina, para justificar los altos precios que alcanzaron en su gobierno; o nos olvidamos que si la calle está dura, el pueblo pobre debe coger la acera.

Esto solo será una copia descolorida y triste de sus escandalosas glorias anteriores, cuando tuvieron dos presidentes del Senado, dos legisladores electos en un mismo período para la misma curul, más muchos desaciertos con el único sentido de justificar la expoliación del Estado Dominicano, como aquello de duplicar comisiones oficiales para las mismas investigaciones y tareas pagadas por los órganos del mismo; ahora no podrán anarquizar las instituciones dirimiendo en ellas sus problemas internos.

Solo los alaridos de impotencia de una intelectualidad desubicada en el espacio histórico, tienen cabida hoy en la tolerancia del democratismo mediático que ha tomado por asalto el ámbito social de nuestros países; el rencor y el dolor toman el mismo curso, sin estorbarse el uno al otro; gritar de ira: Oh! El PRD, cuantos errores!; y envolver a todos en una indigesta secreción analítica, no tiene nada de justicia; el Partido Revolucionario Dominicano, continúa siendo dominicano, pero hace mucho tiempo que no es revolucionario; es una anacrónica institución que ya nunca podrá hacer honor a la palabra revolución.

El parto del dolor está planteado; pero más de la mitad de los dominicanos nos encargaremos de que las brujas no tengan éxito.