El PRD y su campaña

Por Carlos Luis Baron sábado 18 de febrero, 2012

A estas alturas del juego, cualquier señalamiento en las características de las campañas es intrascendente, porque ya será muy difícil modificar las tendencias de preferencia del electorado; en otras palabras, ya es muy tarde para ablandar habichuelas. Los estrategas de campaña del Partido Revolucionario Dominicano, o son muy malos, o trabajan con un producto muy difícil de vender; pues no se justifica que con una candidatura que surgió con un porcentaje tan alto de aceptación, hoy cuando falta tan poco para el certamen, ésta luzca en derrota y a la defensiva.

Observando el accionar de Hipólito y sus equipos, algunos que se erigen por si solos sin que él los autorice, existe una falla de origen que viene con las costumbres de la casa (PRD-PPH), y lo es la diversidad de frentes; en cualquier lucha, si le abres fuego a muchos sectores, tienes que distribuir tu capacidad de respuesta para atender las reacciones contrarias, porque nadie se queda callado o tranquilo cuando lo atacan; de ahí que muchos de estos ataques terminen gastando pólvora en garza, o como elemento de distracción que los sacan de los temas cruciales.

El culpar al Ing. Miguel Vargas del derrotero que lleva la campaña de Mejía, es solo una justificación a destiempo de lo que va suceder en las elecciones venideras; Miguel Vargas hasta juramentó a Hipólito después de las trapisondas a que fue sometido; con lo que el candidato debió darse por satisfecho, y hasta ponerlo en un pedestal como un ejemplo de buen compañero; pero no, se dejó conducir por los chismes de comadre y siguió jurungando una herida no cicatrizada, pues ahí están los resultados, ya tiene su Waterloo y a los rusos escondidos en las estepas nevadas esperando el momento oportuno para sepultarlo.

El PRD se desgrana y su candidato exhibe al pobre Ynchausti como una gran adquisición; y todo el mundo extrañado busca en el libro de Guido si ese no era el mismo Luis que él encerró por corrupto; ¿Qué cosa más vergonzosa? Lo abandona un Síndico electo y él consigue un boy scout.

El correr a los debates ha sido otro de sus errores; Hipólito en preparación no se compara con Danilo, pero puede pasarse horas hablando para las capas bajas de la población donde está su fortaleza; si hubiera comenzado un debate público temprano, sobre propuestas y soluciones, habría dotado a esos cantones de soldados de las herramientas necesarias para el combate teórico; sus errores los cometería de todas maneras, pero son preferibles esas pifias a muchísimos perredeístas sin moral de combate haciendo acusaciones vagas, sin fundamentos.

De todas maneras la participación de Hipólito Mejía en esta campaña ha dejado lecciones que apreciar; quedó demostrado que el PLD y su liderazgo saben muy bien como escoger el contendiente ideal para el momento adecuado; además en otro tenor, se ha enriquecido sustancialmente la agenda del chiste político para entretener las masas; esto se creía superado con aquel “nunca jamás”.