El PRD y un esquema psicosocial

Por Carlos Luis Baron martes 19 de junio, 2012

Desde el principio de la historia de la humanidad, el hombre ha sabido reconocer las características reveladoras del liderazgo, es por ello, que desde la era de las cavernas, cuando este ya se agrupaba en comunidades, los miembros de esas comunidades tribales, distinguían las condiciones que reunía uno de ellos en particular, ese era el jefe.

Las masas siempre se han sentido atraídas por el discurso de sus lideres, la historia es prodiga en este tipo de situaciones, para no abundar, basta con algunos ejemplares del magnetismo y el de poder de la oratoria de un líder, ahí están los discursos de Adolfo Hitler, estos discursos causaban una conmoción en la sociedad alemana, la cual seguía con atención cada detalle de su mensaje, pues este hombre era el guía (Führer) de una de las naciones mas poderosas, de Europa y el mundo, pero también era el portador de una promesa de grandeza y de gloria que cautivaron al pueblo alemán, tanto así que con su discurso y su liderazgo, después de haber llegado a acumular una grandeza y un poder sin precedentes, también (ellos) se dejaron conducir a su destrucción, por este hombre, que terminó dándose un tiro y abrazando el suicidio.

Salvando las épocas y circunstancias, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, que el liderazgo de Peña Gómez ha sido uno de los más impactantes de los liderazgos nacionales, marcando un antes y un después en lo referente a los parámetros de popularidad, fervor y vehemencia provocado por su estilo de dirigir y abordar las masas, ese Peña Gómez lacónico y con un verbo que se ajustaba a las rigurosidades más exigentes de la oratoria, también tenia la particularidad de que podía permearse al entendimiento del pueblo llano con tintes populares, plasmando sus ocurrencias en pintorescas expresiones que llegaban a la gente común con fuerza y claridad.

El estigma de un liderazgo

Ese estilo de Peña Gómez hacer política, de una forma espontánea y abierta, su verbo encendido y su personalidad, marcaron psicológicamente a las masas perredeístas, es por esa razón que en la forma de pensar y reaccionar del perredeísta común lo primero que se advierte es el emocionalismo, tomaron fundamentalmente esa característica de la personalidad del doctor Peña Gómez, y fue así como el hablar con un perredeísta, era sinónimo de oírlo repetir, en lugar de razonar, todos los estribillos y las consignas que pronunciaban y enarbolaba Peña Gómez : “lo que diga Peña es lo que va”, “Peña o leña”, “El tabaco es fuerte”, “tierra arrasada” y “aquí va`ve candela”. Toda esa marea gigantesca del magnetismo y el carisma de Peña Gómez los envolvía y los arrastraba, “Peña” era todo, el sol que ilumino y encandilo a las masas perredeístas, Peña era su esencia y su razón de ser.

A diferencia de los militantes peledeístas los cuales, en sus inicios eran obligados por los métodos formativos del partido a ser miembros de los círculos de estudios, donde aparte de leer y estudiar los planteamientos y la plataforma ideológica del Boschismo, tenían que, pasando de lo particular a lo general, comprender y analizar las composición y el accionar de la sociedad dominicana y pasan a estudiar, finalmente los vínculos y similitudes que políticamente hablando pudieran existir con otras naciones, en otras palabras se buscaban que el militante peledeísta tuviera un conocimiento cabal de la socio-política nacional, para que también tuviera una idea de la importancia que representaba el estudio y conocimiento de otras sociedades a fin de que a la hora de evaluar una determinada situación política en el plano internacional, también tuviera la capacidad y el criterio de abordar ese tema, con propiedad.

Esa es la diferencia conceptual que existe entre el miembro del PLD y un miembro del PRD mientras que uno tiene una base ideológico-política, y se le ha enseñado a evaluar y analizar todo evento político, ya sea nacional o internacional, el otro fue instruido para que mas que pensar reaccionara emotivamente ante cualquier evento, Peña Gómez no se preocupó por crear las condiciones para que el PRD, fuera una estructura partidaria, sino que sobre la base de un supuesto democratismo, cayo en el dejar hacer y dejar pasar y no se conoce ningún caso en el mundo de una institución, ya se a política o de cualquier otra índole que pueda avanzar y desarrollarse sin los parámetros rigurosos que impone la disciplina organizativa y esa fue la diferencia estructural entre el PRD y el PLD, Juan Bosch que fue un líder político influenciado de alguna manera por el marxismo-Leninismo, quería una organización con base programática y una disciplina rígida, se dio cuenta de que esa organización no podría ser el PRD, por el desorden en el que había caído por eso abandonó esa estructura anarquista y retrograda y formo un proyecto político que respondiera a las exigencias de una organización moderna y disciplinada, por eso creo el PLD.

Si analizamos detenidamente el comportamiento psico-social del perredeísta promedio, nos vamos a encontrar con que su actitud frente a los problemas políticos y sociales, es siempre emotiva esperar del perredeísta promedio, que tenga la capacidad, aunque sea minima de establecer una diferenciación y evaluar una determinada problemática, siguiendo los métodos pertinentes, es pedirle peras al olmo, por la sencilla razón de que ellos no han sido formados, ni disciplinados para hacer un enfoque analítico, critico y desprejuiciado, de cada tema en particular, ese no fue el propósito de Peña Gómez, cuando dicto la psicología de esa masas, el fue un líder con un carisma desbordante y una tremenda capacidad de convocatoria, pero para desgracia de esa misma masa, Peña Gómez era un líder egocentrista, punto de referencia, de partida y de retorno, que se describia a si mismo, como “un astro con luz propia”.

Las masas perredeístas y la tipología del perredeista, quedaron marcadas y estigmatizadas por el liderazgo de Peña Gómez y con su estilo de hacer política, esas masas y ese militante siguieron fielmente esas normas y se quedaron atrapados en el tiempo, no evolucionaron, sencillamente porque la retórica Peñagomista, era una cosa muy de él y nunca estuvo dispuesto a compartir con nada y con nadie, ni el mas mínimo destello de su “luz propia”.

Al no existir en la proyección de ese liderazgo, la menor intención de capacitar y concientizar al militante y a esas masas, luego de la desaparición del líder, se quedaron con su sombra pero sin razón de ser y sin conciencia política, son lo que Peña Gómez dictó, mutantes que siguen cualquier cosa, sin saber por que, ni para que, la emotividad es su norte y la sinrazón política, es su razón de ser, ya lo dijo Lenin, “Las masas son amorfas”, si no se les moldea adecuadamente se quedan deformes y si las normas que le dictan no son correctas, siguen permanentemente el rumbo equivocado.