El primer empleo

Por Carlos Luis Baron miércoles 18 de julio, 2012

Los viejos robles, de cualquier partido, ya son material de historia. Ahora hacen falta líderes ambientados en la época moderna, viviendo y ejecutando en el siglo 21.

Los que no pudieron escribir su historia en tiempos de jeventud, ahora tienen que dar paso a las nuevas generaciones, en todos los partidos políticos, en todos los sectores sociales.

La Iglesias Católica y los partidos políticos tienen algo en común, y es que los liderazgos se eternizan y nadie quiere ceder su lugar.

Tenemos que acostumbrarnos a los cambios. Un atleta, que va directo al salón de la fama, ensucia sus números por la terquedad de seguir en el terreno de juego. Es una temeridad, y una faceta del ser humano que se debe superar.

Es necesario el relevo generacional. Pero no por edad, sino por ideas. Hay viejos que son jovenes, que tienen 20 años, que se renuevan todos los días, y están en capacidad de hacer frente a los nuevos retos.

Y desgraciadamente hay jóvenes que nacen con el anillo en la nariz, y con ese narigón de generaciones pasadas tienen los pies de plomo y no pueden avanzar.

Europa no ha podido dar el salto adelante, con las nuevas generaciones, porque dirigentes tradicionales sin razgos de líderes, cierran las puertas a los cambios necesarios.

En Francia sale un presidente que era una maniquí de su mujer modelo y cantante, y ahora entra otro, que tiene que hacer frente a los celos de su antigua pareja y su novia.

El Estado sigue siendo un lío de faldas. En España, mientras Garzón se empecina en sacar a flote la historia negra española, hay una regresionismo con Rajoy y nadie tiene fórmulas mágicas para mejorar la economía.

La suerte de Europa depende cada día más de la senda económica de una primavera árabe que le ha dejado grandes pérdidas y pocos beneficios.

Pero en Europa o en la República Dominicana el nuevo nombre de la crisis es la economía.

Si hay una economía saneada, aunque tenga puntos debiles, se podrá avanzar en el desarrollo.

Pero si esa economía es cuestionada y tiene problemas, entonces será, muy dificil que se pueda alcanzar el desarrollo económico y social.

Vista la lucha generacional, la paz y el progreso vendrán de manos de cómo sea factible viabilizar el llamado primer empleo.

Tengo la esperanza de que Danilo Medina, presidente electo, trabajará para cristalizar ese programa del empleo inicial. Si la juventud que sale de las universidades, los artesanos o los semi-analfabetos encuentran un empleo, de acuerdo a su capacidad, se les sacará del camino de la delincuencia, y serán agentes de desarrollo, antes que carne de presidio.

Para lograr el pleno desarrollo, fortalezcamos una política del primer empleo.