El proyecto de nación no es una utopía

Por Carlos Luis Baron viernes 4 de mayo, 2012

¿Es el proyecto de nación un simple sueño o una realidad posible? Bueno. Los seres humanos nos movemos o existimos entre los sueños y realidades.

Los sueños pueden definirse como los estados de reposo de un ser vivo, contrarios a los estados de vigilia, estado donde se está totalmente despierto.

Pero en esta ocasión nos referimos a los sueños en término de nuestras inquietudes sociales, de nuestros ideales, más bien en términos de aquellas metas que nos hemos trazados y que, de una forma u otra, orientan nuestra vida o parte de ella.

Todos los seres humanos, desde el más pequeño hasta el más grande, se han trazado sueños e ideales personales, por los cuales luchan permanentemente por su consecución.

Las realidades se refieren a todas las cosas que parecen ser o que acordamos como reales, pues las mismas son el resultado de los acuerdos fundamentales a que llegamos los seres humanos.

Las realidades son las cosas que vemos con nuestros ojos, oímos con nuestros oídos, olemos con nuestra nariz, tocamos algo con nuestras manos, y luego decidimos que hay algo.

Los seres humanos siempre hemos tratado de convertir nuestros sueños en realidad, pero muchas veces las realidades que perseguimos terminan convertidas en puros sueños.

Y es esto lo que ha pasado con respecto al llamado proyecto de nación que tanto hemos cacareado y por el que tanto hemos luchado, un sueño que fue planteado por Juan Pablo Duarte, por los Trinitarios y por muchos otros patriotas que no ha podido convertirse en realidad no obstante los muchos esfuerzos que hemos desplegado y los muchos recursos que se han invertido.

Y aquí sale a flote una importante pregunta ¿Es el proyecto de nación una utopía? Particularmente no creo que el proyecto de nación sea una simple proyección o una simple idealización.

Al contrario, siempre he creído y tenido la visión de que el proyecto de nación planteado por Juan Pablo Duarte puede ser una posibilidad o un ideal asequible y alcanzable siempre y cuando hagamos plena conciencia de su importancia de que el mismo es “sine qua non” para lograr nuestro desarrollo económico y, por tanto, la eliminación de la pobreza y de la pobreza extrema de muchos dominicanos.

El proyecto de nación es posible e implica un plan de desarrollo con sustento político, económico y social adecuado a nuestra propia realidad.

Un proyecto de nación es, sin quizás y sin tal vez, el paso fundamental para la concepción multidimensional del futuro, pues el mismo implica la visión de la nación que proyectamos y que se encargaría de fundamentar y formalizar todas las leyes primordiales contenidas en la Constitución.

Un proyecto de nación no es una utopía, es una posibilidad que puede reconocer y asegurar el futuro, dar luz a nuestros propósitos, darnos dirección y fortalecer nuestras metas.