El Reino Unido rinde un emotivo homenaje a las víctimas del 7-J

Por martes 1 de noviembre, 2005

Londres, 1 nov (EFE).- Con la reina Isabel II a la cabeza, el Reino Unido rindió hoy en la catedral de San Pablo de Londres un sentido homenaje a las víctimas de los atentados del pasado 7 de julio en la capital (7-J), que causaron 56 muertos y 700 heridos.Unas 2.300 personas abarrotaron el templo, entre ellos supervivientes de la tragedia, familiares de las víctimas y miembros de la Policía y los servicios de emergencia, en una misa oficiada por el primado anglicano y arzobispo de Canterbury, Rowan Williams. Vestida de riguroso luto, la Reina, acompañada por su esposo, el duque de Edimburgo, presidió la congregación, integrada también por el primer ministro británico, Tony Blair; varios ministros del Gobierno; el líder de la oposición conservadora, Michael Howard; y el alcalde de Londres, Ken Livingstone, entre otros dignatarios.

En un ambiente sombrío, los asistentes recordaron aquel funesto 7 de julio, cuando cuatro terroristas detonaron sendas bombas en tres convoyes del metro y un autobús urbano, en el primer ataque suicida perpetrado en un país de Europa.

Como si se tratase de un macabro calco, cuatro individuos intentaron dos semanas después explotar otras tantas bombas en tres estaciones de metro y un autobús, aunque esta vez hubo suerte porque fallaron los detonadores y los explosivos no llegaron a estallar.

Durante su homilía, el arzobispo de Canterbury afirmó que "el terrorista es enemigo no sólo de un sistema o un gobierno, sino de la idea de que cada uno de nosotros es único, responsable y no reemplazable".

"El tiempo ofrece una perspectiva y puede traer curación, pero el trauma de la violencia e, incluso más, la muerte de alguien a quien queremos, marcan una diferencia que nada deshará del todo", dijo el primado anglicano.

El servicio religioso buscó enfatizar la diversidad religiosa y cultural de Londres y de las víctimas de la masacre, oriundos no sólo del Reino Unido, sino de lugares tan dispares como Bangladesh, Estados Unidos Israel, Mauritania, Polonia, Turquía y Nueva Zelanda.

Más de la mitad de los de los presentes en la catedral de San Pablo, engalanada para la ocasión con rosas, claveles y hojas de eucalipto, perdieron un pariente, un amigo o resultaron heridos en los atentados.

Uno de los supervivientes, la londinense Loyita Worley, de 49 años, afectada por el ataque en la estación de metro de Algate (este de la capital), comentó que, hasta la fecha, las víctimas de la matanza había "afrontado las consecuencias aislados".

Según Worley, el tributo "es una oportunidad para que la gente se reúna bajo un mismo techo y recuerde a quienes murieron y a quienes resultaron gravemente heridos y cuyas vidas jamás serán las mismas".

Uno de los momentos más emocionantes de la ceremonia fue cuando se prendieron cuatro velas, una por cada sitio en el que estallaron las bombas: las estaciones de metro de King's Cross (centro de Londres), Algate y Edgware Road (oeste), así como la plaza de Tavistock Square (centro), donde explosionó el autobús número 30.

La misa se retransmitió por televisión a todo el país y pudo seguirse a través de una pantalla gigante en la céntrica y londinense plaza de Trafalgar, donde unas mil personas, algunas con lágrimas en los ojos, desafiaron al terrorismo.

"Quería mostrar hoy un poco de solidaridad con otros londinenses y decir que todos seguimos aquí. He usado el metro cada día. No voy a dejar que esto (los atentados) afecte mi vida", declaró Lee Garrett, de 36 años, residente en el sur de la capital británica.

Tras la matanza del 7-J, Scotland Yard abrió una investigación considerada la "mayor de la historia criminal" del Reino Unido para apresar a quienes apoyaron a los cuatro terroristas suicidas, si bien nadie ha sido, de momento, acusado en relación con los ataques.